León perderá antes de que acabe el año uno de esos comercios que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad. Lámparas Ferroca, referente de la iluminación leonesa desde 1978, cerrará definitivamente sus puertas el próximo 31 de diciembre tras casi medio siglo de historia en el barrio de San Pedro.

El motivo del cierre es la jubilación de María José Álvarez, última empleada del local, que lleva al frente del negocio desde principios de los años 80. Aunque ya intentó jubilarse meses atrás, regresó por circunstancias para mantener abierta la tienda. Pero esta vez el margen se agota y, sin nadie dispuesto a tomar el relevo, la persiana bajará para siempre en León.
El establecimiento ocupa un local privilegiado en la calle del Arquitecto Ramón Cañas del Río, justo frente al parking de San Pedro, en el punto donde La Palomera se funde con el centro de la capital. Un enclave que durante décadas ha sido parada obligatoria para quienes buscaban lámparas, bombillas, accesorios y reparaciones de iluminación.
En sus mejores tiempos, Ferroca llegó a contar con hasta cinco locales entre tiendas y naves repartidos por la ciudad. Hoy, los carteles de liquidación por jubilación conviven en el escaparate con las mismas lámparas que hicieron famoso al negocio.
María José recibe a diario a una clientela fiel que llega desde todos los rincones de León y de los pueblos del entorno. Muchos entran, ven los carteles y no se lo creen. La empleada lo resume con resignación: hay un momento en el que todo tiene su principio y su fin.
Lo que sí tiene claro es el diagnóstico. El cambio en los hábitos de consumo, la cultura del usar y tirar, los grandes almacenes y las compras por internet están acabando poco a poco con este tipo de comercio tradicional. Negocios que ofrecían algo que la pantalla de un móvil no puede dar: trato personal, conocimiento del oficio y años de confianza acumulada.
La marca Ferroca no desaparecerá del todo. Seguirá presente en Palencia. Pero León perderá un pedazo de su historia comercial, uno de esos negocios de los que los vecinos dicen, siempre demasiado tarde, que ya no quedan como ese.
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