El cierre del gastrobar Amanecer La Portuguesa marca el final de una etapa para la hostelería en Valladolid. Este local, ubicado en la calle de la Estación, cerró sus puertas después de 18 meses de actividad. La propietaria, Hortensia dos Santos, decidió poner fin a su negocio debido a las dificultades económicas y a la falta de rentabilidad.

Hortensia llegó a Valladolid hace 30 años procedente de Costa de Caparica, Portugal. Su trayectoria ha estado marcada por el trabajo en diferentes establecimientos, pero fue en La Portuguesa donde buscó plasmar su pasión. Sin embargo, los altibajos en el sector han dificultado la gestión de un pequeño local.

La subida de precios y los constantes gastos han desincentivado su operación. Además, la tendencia del sector ha cambiado. Los visitantes ahora esperan más tapas y menos platos elaborados, lo que ha complicado su oferta. "Antes, en un bar como el mío vivía una familia, ahora, eso es casi imposible", comenta Hortensia.

Los plantones de clientes también han tenido un impacto significativo en la viabilidad del negocio. Reservas que no se cumplen, especialmente en un local pequeño, pueden afectar gravemente la economía. "Esa mesa de seis que no viene ha dañado mi mes", lamenta la chef.

A pesar de los retos, Hortensia se muestra agradecida por el respaldo de sus clientes. Aunque cierra su local, muchos de ellos siguen preguntando por ella. Recuerda con cariño momentos compartidos en la cocina, donde su arte en las recetas de bacalao fue apreciado por muchos.

Hortensia considera que la hostelería ha cambiado increíblemente. La presión para ofrecer tapas y cumplir con las expectativas del publico ha alterado la forma de trabajar en pequeños locales. "El que no ofrece esas tapas gratis, no atrae gente", afirma.

El futuro para los pequeños restaurantes en Valladolid es incierto, y el caso de Amanecer La Portuguesa refleja un panorama más amplio. La chef ha decidido retirarse de la hostelería, aunque no descarta compartir su conocimiento con otros emprendedores en el futuro.

A medida que el sector se adapta a nuevos desafíos, la comunidad debe estar atenta a las decisiones que tomen tanto el Ayuntamiento como los actores locales para revitalizar el comercio y la gastronomía en la ciudad.

por redaccion