Colas, agotadas en horas y reventa a diez euros: el nuevo sistema de entradas para los encierros estalla en Guadalajara

Las entradas gratuitas para los cinco encierros de las Ferias y Fiestas de Guadalajara se agotaron en pocas horas el pasado martes, dejando a cientos de vecinos sin posibilidad de acceder a la Plaza de Toros durante la Semana Grande. La medida, presentada por el Ayuntamiento como un éxito de gestión, ha generado un malestar generalizado entre la ciudadanía.

Colas, agotadas en horas y reventa a diez euros: el nuevo sistema de entradas para los encierros estalla en Guadalajara

Quienes no pudieron acudir a las taquillas ese día, en plena jornada laboral, ya no tendrán opción de ver los encierros desde el Coso. El propio consistorio confirmó el cierre por fin de existencias a través de sus redes sociales pasadas las nueve y media de la noche, acompañando el anuncio con un mensaje de agradecimiento a los vecinos por la «gran acogida» del nuevo sistema gratuito.

Sin embargo, la respuesta ciudadana ha sido muy diferente. Las redes se han llenado de críticas. Algunos denuncian la imposibilidad de acudir un día laborable para recoger las entradas. Otros señalan que no se aceptó el DNI digital en las taquillas, pese a que el Real Decreto 255/2025, de 1 de abril, obliga a todos los organismos públicos a admitirlo desde el pasado mes de abril. Hay también quien apunta directamente a la distribución del aforo y pregunta cuántas entradas se han reservado para cargos municipales y sus allegados.

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Y es que el reparto no ha pasado desapercibido. Según explicó el concejal de Festejos y Asuntos Taurinos a los medios, de las aproximadamente 8.000 localidades del coso, unas 3.500 fueron asignadas a las peñas de la ciudad, entre 3.500 y 4.000 para empadronados y público general, y otras 1.000 quedaron reservadas para Protocolo.

Apenas unas horas después del cierre de taquillas, comenzó la reventa en grupos de Facebook y otras redes sociales. La oferta más llamativa encontrada ofrecía 18 entradas a diez euros cada una para dos días distintos, bajo el argumento de no poder asistir y la promesa de ahorrar al comprador la cola y el madrugón.

Este miércoles por la mañana, los grupos vecinales de la ciudad ya registraban decenas de peticiones de entradas por parte de residentes que se han quedado sin ellas, muchos de ellos aficionados de toda la vida que no pudieron reorganizar su jornada para acudir a tiempo.

Lo que nació como una apuesta por el control del aforo y la seguridad se ha convertido en el primer gran dolor de cabeza de unas fiestas que acaban de empezar.