La reciente propuesta de Renault para el convenio colectivo ha generado un fuerte rechazo entre los trabajadores de sus fábricas en Valladolid y Palencia. La compañía ha planteado un aumento salarial del 1,5% para este año. Este incremento, que se mantiene igual para 2027 y se fija en un 1% para 2028, desvincula el salario del aumento del IPC, lo que ha desatado la indignación de los sindicatos implicados en la negociación.

Representantes de UGT y CC OO han calificado esta oferta de «provocación». Por su parte, CGT ha manifestado que se trata de una «falta de respeto» hacia los empleados. Los cinco sindicatos que componen la Comisión Negociadora exigen un aumento basado en el Índice de Precios de Consumo, acompañado de un mínimo del 3% anual, además de una cláusula de revisión salarial.
La queja principal de los sindicatos radica en la falta de propuestas que aseguren el futuro de las plantas. Exigen un plan que contemple nuevas adjudicaciones de productos e inversiones necesarias para asegurar la actividad en las plantas de Valladolid y Palencia. Sin embargo, la dirección de Renault argumenta que la postura sindical actual no se ajusta a la situación crítica que atraviesa el sector automotriz.
La propuesta de la empresa también incluye cambios en la jornada laboral. Se sugiere una reducción a 220 días, más tres días adicionales específicamente para lograr competitividad. Además, se contempla la creación de una nueva categoría laboral, el “Especialista D”, cuya remuneración estaría fijada al 90% de la paga de un Oficial de 3ª.
La dirección también plantea modificar las condiciones de contratación, incluyendo la posibilidad de emplear ETT’s. Asimismo, se propone establecer modalidades de trabajo fijo discontinuo y ajustar los turnos para facilitar la conciliación familiar. Estos cambios buscarían facilitar la gestión de costes y la flexibilidad en la producción.
A pesar de las propuestas, los sindicatos consideran que las medidas son insuficientes y reiteran su demanda por un acuerdo que garantice la estabilidad laboral y los derechos de los trabajadores. La ausencia de una cláusula de revisión salarial es especialmente criticada, dado el contexto inflacionario actual.
Este escenario se desarrolla en un marco de creciente tensión en la industria automotriz. Renault ha anunciado en repetidas ocasiones su interés por atraer nuevos productos a sus fábricas españolas, pero los trabajadores consideran que sus medidas no respaldan este objetivo. Se prevé que las negociaciones continúen, aunque el futuro del diálogo depende de la apertura de la dirección a escuchar las reivindicaciones laborales.
