La situación actual de la Policía Local de Segovia ha suscitado un debate en torno a la gestión del Ayuntamiento. Este conflicto se ha intensificado tras una reciente sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo que considera discriminatorio el criterio usado para la reintegración de un agente tras una baja médica. Este fallo ha desencadenado reacciones tanto por parte del cuerpo policial como de los representantes municipales.

El portavoz del equipo de gobierno, José Luis Horcajo, ha declarado que las acusaciones de presión hacia la Policía Local son absolutamente infundadas. Según su versión, la decisión tomada respecto al agente en cuestión fue meramente técnica y no se vio afectada por ninguna intervención política. Sin embargo, el descontento sigue latente entre los funcionarios, quienes consideran que la situación es resultado de una crisis más profunda en el cuerpo policial.
Los datos sobre absentismo en la Policía Local, que según Mazarías se sitúa entre un 15% y un 20%, añaden más tensión a la situación. Este porcentaje ha sido señalado por el sindicato mayoritario de la Policía, que denuncia que la precariedad en la plantilla ha llevado a este problema. La falta de efectivos es un tema recurrente que afecta la moral de los agentes y su capacidad operativa.
Los policías han expresado su indignación por ser etiquetados como absentistas, lo que agrava el conflicto entre el cuerpo y el gobierno local. El clima de desconfianza ha llevado a que los agentes se sientan atacados por comentarios sobre su desempeño y compromiso. Las acusaciones de discriminación en la reintegración de un agente son solo la punta del iceberg de una problemática más amplia.
En este contexto, los funcionarios policiales están siendo llamados a dar su opinión sobre la dirección que debe tomar la Seguridad en Segovia. Existe una necesidad inminente de abordar la precariedad laboral y el absentismo, que afectan directamente la eficacia del servicio a la ciudadanía. Los agentes demandan un diálogo abierto que les permita expresar sus inquietudes y necesidades.
El Ayuntamiento, por su parte, se enfrenta al desafío de gestionar estas tensiones internas mientras mantiene un servicio público esencial. La situación actual podría crear una sensación de inestabilidad que no favorece ni a la Policía ni a la comunidad a la que sirven. La falta de claridad en la gestión de los recursos humanos dentro del cuerpo es visto como un factor crítico en la resolución del conflicto.
A medida que avanzan las negociaciones, se espera que el Ayuntamiento explique con mayor profundidad las medidas que tomará para abordar esta crisis. La comunidad de Segovia sigue atenta a la evolución de este proceso, ya que el futuro de la Policía Local impacta directamente en la seguridad y bienestar del barrio. Las próximas semanas serán clave para definir los pasos que se tomarán para resolver este desencuentro.
