El parque residencial en Segovia se encuentra en una situación crítica. En la última década, la provincia solo ha visto un incremento de 2.000 viviendas, alcanzando aproximadamente 129.300. Esto la posiciona como el segundo territorio con menor crecimiento en España, solo por delante de Barcelona.

A pesar del aumento de 6.000 vecinos desde la pandemia, la oferta de viviendas no ha crecido, lo que ha llevado a un encarecimiento de los precios. La escasa incorporación de 1.100 nuevas unidades en este periodo indica una desconexión entre la demanda y la oferta de propiedades en la región.
El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha confirmado que la población de Segovia ha superado los 159.000 habitantes. Sin embargo, este aumento demográfico no ha estado acompañado de un desarrollo sostenible en el sector inmobiliario. La situación refleja un problema estructural en la planificación de viviendas.
Desde principios de siglo, el número de viviendas ha aumentado, pero las nuevas incorporaciones no satisfacen las necesidades de la población. Este desajuste ha llevado a que los precios continúen aumentando, creando dificultades, especialmente en el sector del alquiler.
El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 marcó un hito en el desarrollo de nuevas viviendas. Han pasado diez años y solo se han añadido 2.285 viviendas al parque residencial provincial, lo que refleja una tendencia preocupante.
El bajo crecimiento del parque residencial en Segovia contrasta con otras provincias que han experimentado un aumento significativo. Por ejemplo, Lugo ha reportado un incremento del 10,5% en el mismo periodo, mientras que otras ciudades como Málaga han crecido un 8,5%.
La falta de vivienda asequible se traduce en un riesgo de exclusión social, ya que los vecinos en busca de alquileres se enfrentan a una oferta reducida y precios elevados. La administración municipal se encuentra ante el reto de abordar esta problemática con iniciativas que promuevan la construcción de nuevas viviendas y la reactivación del sector.
