Cuarenta y tres años después, el Camp Nou sigue guardando la huella del Racing

El 26 de febrero de 1983 el Racing de Santander logró uno de los resultados más sorprendentes de su historia al vencer 0-2 al Barcelona en el Camp Nou. Esta noche, el equipo verdiblanco regresa a ese mismo estadio y con él revive la memoria de una tarde que pocos esperaban y que nadie en Cantabria ha olvidado.

Cuarenta y tres años después, el Camp Nou sigue guardando la huella del Racing

El Racing llegó aquel día a Barcelona como colista, sin un solo punto fuera de casa y con ochenta mil espectadores en las gradas convencidos de que la goleada era cuestión de tiempo. El equipo azulgrana aspiraba al título. Los cántabros, sencillamente, intentaban sobrevivir a la temporada.

El primer golpe llegó en el minuto 13. Chaparro recuperó un balón, se lo cedió a Álvarez y el centrocampista cruzó un disparo de izquierda que superó a Urruti. Lo que vino después fue un asedio constante del Barcelona que Pedro Alba, el portero cántabro, recordará siempre como una tarde de trabajo sin descanso.

«Fue un ataque permanente», explica el guardameta. «Si yo no era capaz de impedir que el balón me traspasara, lo hacían mis compañeros». No hubo un solo respiro para celebrar el gol. El Barcelona no les daba tiempo.

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En la segunda parte el guion se repitió. Migueli se topó con el poste, Quini estuvo cerca del empate y Alexanco también tuvo su oportunidad. Pero el Racing aguantó. Y a cuatro minutos del final, Mario lanzó el contraataque y Verón firmó el 0-2 definitivo.

Los jugadores cántabros se abrazaron en el centro del campo. Era su primera victoria fuera de casa en aquella temporada y suponía recortar dos negativos de una clasificación que les tenía al borde del precipicio.

«El resultado lo dice todo, seguíamos agarrándonos a un clavo ardiendo buscando la salvación. Nos dio vida», recuerda Alba.

A pesar de aquella hazaña, el descenso llegó igualmente al final de la temporada. Pero la victoria en el Camp Nou quedó grabada en la historia del club como una de esas noches en que el fútbol demuestra que los pronósticos están para romperse.

Esta noche, cuarenta y tres años después, el Racing vuelve a ese mismo césped. La historia no se repite, pero a veces se parece demasiado.