El polideportivo anexo al IES Maria Àngels Cardona de Ciutadella lleva cuatro años a la espera de una reforma que no termina de llegar. La reconstrucción del recinto, conocido popularmente como el pabellón del Cardona, sufre un nuevo revés que aleja aún más su reapertura.

El proyecto, que preveía tener las instalaciones listas a finales de 2026 o principios de 2027, ha quedado paralizado después de que los técnicos descubrieran que la estructura metálica original no puede reutilizarse. El hierro presenta un estado tan deteriorado que no ofrece garantías suficientes, lo que obliga a recalcular por completo el proyecto.
Fuentes de la Conselleria de Educación confirman que las obras no están detenidas del todo, pero reconocen que en estos momentos se trabaja en nuevos cálculos estructurales. Para ello se ha contratado a un ingeniero calculista especializado en analizar y dimensionar la resistencia de estructuras.
El origen del problema se remonta al 25 de septiembre de 2022, cuando un temporal de tramuntana arrancó la cubierta del polideportivo. Lo que en un principio parecía un daño puntual y reparable se fue agravando con el paso del tiempo. La lentitud en abordar la reforma permitió que la lluvia y la humedad deterioraran progresivamente el interior completo de la pista deportiva.
El actual conseller de Educació ya advirtió el año pasado, durante una visita al recinto, que la tardanza en actuar había encarecido y complicado notablemente los trabajos. De haber intervenido a tiempo, bastaba con cambiar el techo.
El proyecto de reforma, redactado por técnicos del Ibisec, contemplaba un plazo de ejecución de 15 meses y una inversión de 2,1 millones de euros. El plan original aprovechaba la estructura antigua para reducir costes y tiempos. Ahora, con esa opción descartada, tanto el presupuesto como los plazos quedan en el aire.
Mientras tanto, el pabellón sigue cerrado y sin actividad visible. Los clubes deportivos de Ciutadella, que ya hace meses lanzaron la voz de alarma por la falta de espacios para entrenar, tendrán que seguir esperando.
Cada semana que pasa sin una fecha concreta de reapertura aumenta la frustración de los usuarios y la presión sobre las administraciones responsables. Un recinto educativo y deportivo que lleva cuatro años fuera de servicio es una herida abierta para la ciudad.



