Cuatrocientas encajeras convierten La Marina en un gran taller a cielo abierto durante las Fiestas de Zamora

La tradición del encaje de bolillos llenó de color y movimiento uno de los espacios más emblemáticos de Zamora. Más de cuatrocientas encajeras procedentes de distintos puntos de la geografía española se dieron cita este fin de semana en La Marina para celebrar un encuentro que, año tras año, reivindica el valor de las labores artesanales.

Cuatrocientas encajeras convierten La Marina en un gran taller a cielo abierto durante las Fiestas de Zamora

El paseo ribereño se transformó durante horas en un escenario único. Las participantes, bolillos en mano y almohadillas sobre las rodillas, trabajaron al aire libre ante la mirada curiosa y admirada de vecinos y visitantes que se acercaron a contemplar el arte de sus manos.

El encuentro, enmarcado en el programa de Ferias y Fiestas de la ciudad, reunió a encajeras de distintas generaciones. Entre los grupos había mujeres mayores que llevan décadas practicando este oficio y jóvenes que han decidido aprender y continuar una tradición que corre el riesgo de perderse si no se cuida y se transmite.

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El ambiente fue festivo y emotivo a partes iguales. Los corros de encajeras, con sus trajes tradicionales en algunos casos, animaron una mañana en la que el sonido rítmico de los bolillos se mezcló con las conversaciones, las risas y los aplausos del público congregado.

Este tipo de encuentros cumple una función que va más allá del espectáculo. Son una oportunidad para que las asociaciones de encaje compartan técnicas, patrones y conocimientos, y para que la ciudadanía tome conciencia del esfuerzo y la delicadeza que exige cada pieza elaborada con este método artesanal.

Zamora lleva años apostando por este tipo de eventos culturales durante sus fiestas patronales, integrando la artesanía y las tradiciones populares en la programación festiva. El éxito de convocatoria de este encuentro confirma que hay un público fiel y una comunidad de artesanas comprometida con mantener viva la herencia.

La imagen de La Marina repleta de encajeras quedará, sin duda, como una de las estampas más singulares de estas Fiestas de 2026, un recordatorio de que la cultura también se teje con paciencia, con hilo y con mucho mimo.