En Cuéllar, la lucha por la seguridad ha cobrado un nuevo significado desde el 4 de septiembre de 2025.

En esa fecha, un ataque violento conmocionó a los vecinos cuando un hombre intentó asesinar a su expareja quemando el coche en el que ella se encontraba.
Cuatro meses después, el sospechoso sigue en paradero desconocido, a pesar de los esfuerzos de la Guardia Civil, que mantiene activa la búsqueda. El agresor, cuyo origen es Palencia, ha sido identificado y buscado en diversas localidades, llegando a ser visto en Bilbao poco después del ataque. Hasta la fecha, sin embargo, no se han registrado novedades sobre su localización.
La víctima, una mujer de 52 años, está recuperándose de las lesiones sufridas. Su evolución ha sido positiva, aunque ha enfrentado un periodo difícil de recuperación, con medidas de protección de la Guardia Civil implementadas tras el ataque. Los hechos tuvieron lugar por la mañana, cuando la mujer dejaba su trabajo en el polígono industrial Prado Vega.
De acuerdo con los testimonios, el agresor habría rociado el vehículo con un acelerante antes de prenderle fuego mientras ella aún estaba dentro. La intervención rápida de testigos que utilizaron extintores y un hombre que la sacó del coche probablemente evitaron un desenlace fatal. La mujer fue trasladada en helicóptero al Hospital Universitario La Paz en Madrid, donde permaneció bajo cuidados médicos por su estado grave.
El alto perfil público del caso ha llevado al alcalde de Cuéllar, Carlos Fraile, a condenar los hechos y exigir que se aplique el máximo rigor de la ley al agresor. A pesar de los antecedentes de la víctima en el sistema VioGén, que indicaban una situación de riesgo, su expediente no estaba activo en el momento del ataque, lo que generó preocupación entre los vecinos sobre la gestión del caso.
Mientras la búsqueda del presunto agresor sigue su curso, los residentes de Cuéllar continúan pendientes de las medidas de protección y el apoyo que la comunidad puede proporcionar a la víctima. La situación ha generado un debate sobre la violencia de género y la necesidad de un seguimiento más efectivo en estos casos.
A medida que avanza la investigación, la comunidad espera que se logren avances significativos en la localización del agresor y en la mejora del apoyo a las víctimas de situaciones similares.
