Cuéllar se prepara para celebrar las fiestas de San Miguel con una novedad que muchos vecinos esperaban: la vuelta del encierro tradicional a la programación. Del 25 al 27 de septiembre, la localidad segoviana combinará tradición, música, cultura y ocio en una agenda diseñada para todos los públicos.

La concejala Raquel Gilsanz presentó los actos y subrayó el valor especial de estas fiestas para el municipio, definiéndolas como «un punto de encuentro para los vecinos y vecinas después del verano y de las fiestas grandes de la villa».
La recuperación del encierro no ha sido una decisión improvisada. Tras celebrarlo en 2022 y suprimirlo el año pasado, el Ayuntamiento aprovechó ese paréntesis para comparar datos. La conclusión fue clara: con encierro, más gente sale a la calle y más movimiento hay en la hostelería local.
Para reforzar el arraigo histórico de esta tradición, el consistorio dio a conocer un cartel de 1950 en el que ya aparece anunciado un encierro por San Miguel, cedido por el vecino Juan Carlos Llorente. El documento demuestra que la vinculación entre los toros y esta festividad es anterior a las celebraciones más recientes.
El viernes 25, declarado fiesta local, arrancará con el pasacalles de la Banda Municipal a las 10.30 horas, seguido del encierro de promoción de vaquillas a las 12.00 horas y la tradicional probadilla amenizada por dulzainas. Por la noche, la Plaza de la Huerta Herrera acogerá un tributo a Bon Jovi.
El sábado 26 será la jornada grande. A las 10.00 horas tendrá lugar el encierro tradicional, con la probadilla y la actividad de quitar el pañuelo a la vaca, organizada por la peña La Plaga. Por la tarde, entrada gratuita para la novillada en clase práctica, una apuesta del Ayuntamiento para que el precio no sea un obstáculo y para medir el interés real de la afición local. La noche cerrará con la Orquesta Kronos.
El domingo 27 comenzará con el popular concurso de La Cagada del Manso, otro encierro de promoción y un vermú organizado por la juventud. La jornada también recupera una función de teatro que tuvo que aplazarse durante las fiestas grandes del verano.
Como broche cultural, la décima edición del festival de magia La Villa Encantada pondrá el punto final a unas fiestas que buscan, por encima de todo, devolver la vida a las calles de Cuéllar.
