El barrio de Delicias en Valladolid se prepara para la inminente demolición del edificio okupa ubicado en la calle Olmedo número 4. Esta acción se ha confirmado por la Concejalía de Urbanismo y se iniciará en febrero de 2026, tras una serie de delays y trámites administrativos. La situación del inmueble ha sido calificada como insalubre y peligrosa para los vecinos, lo que ha llevado a las autoridades a actuar contra este problema.

Desde agosto de 2024, ya se había anunciado la intención de derribar el edificio debido a su estado de ruina. Las entradas ilegales al inmueble habían sido un factor que preocupaba a los residentes del área, quienes alertaron sobre fiestas y ocupaciones no autorizadas durante la primavera de 2024. A raíz de ello, se implementaron medidas policiales para vigilar la propiedad y garantizar la seguridad de la zona.
La empresa Imesapi, encargada de llevar a cabo la demolición, ha estimado que los trabajos costarán unos 158.000 euros. Este monto incluye el IVA y el plazo de ejecución se espera que sea de aproximadamente tres meses. Los vecinos han mostrado su impaciencia por el inicio de estas obras, ya que el deterioro del inmueble ha afectado su calidad de vida, incluyendo problemas de filtraciones en sus propiedades.
El edificio en cuestión tiene una antigüedad considerable, ya que fue construido en 1935 y ampliado en 1955. Su estado ha ido empeorando con los años, lo que llevó a que su red de saneamiento estuviese rota y provocara filtraciones al patio interior. Estas circunstancias han generado preocupaciones acerca de la cimentación del inmueble, que está en riesgo de colapso.
El Ayuntamiento ha optado por el procedimiento de ejecución subsidiaria para llevar a cabo la demolición. Esto implica que, tras realizar la obra con fondos municipales, se reclamará el gasto a los herederos de los antiguos propietarios. Lamentablemente, varios intentos de contactar a estos herederos han resultado infructuosos, lo que ha prolongado el proceso.
La área afectada por la demolición es particularmente delicada, dado que el edificio se encuentra rodeado de otras viviendas. Esto implica que durante la demolición se deberán tomar precauciones especiales para evitar dañar las estructuras adyacentes. La estrechez de la calle y el único carril de circulación añaden más complejidad a la operación.
Este derribo se suma a otros esfuerzos municipales por mejorar la seguridad y la calidad de vida en el barrio. En enero de 2025 se realizó otro derribo en la plaza de San Nicolás, lo que pone de manifiesto la urgencia con la que el Ayuntamiento busca resolver problemas de seguridad derivados de edificaciones en estado de abandono. Los vecinos seguirán pendientes de los avances y la posible solución definitiva a esta situación que los ha afectado durante tanto tiempo.
