Los cerca de 330 alumnos del Conservatorio Profesional de Música de Zamora afrontan un nuevo curso en unas instalaciones deterioradas, mientras el nuevo edificio acumula casi dos décadas de retrasos y promesas incumplidas.

La presidenta del AMPA del centro, Maruja Marcos, ha vuelto a alzar la voz ante una situación que se repite año tras año. Desde que se colocara la primera piedra del nuevo conservatorio en agosto de 2008, el proyecto no ha llegado a completarse, y las familias no confían en que el traslado se produzca durante este curso académico.
Según las estimaciones que manejan desde el colectivo de padres y madres, las obras podrían concluir a finales de 2026 o a principios de 2027. Sin embargo, incluso en ese caso, quedaría pendiente la instalación del mobiliario y el equipamiento, lo que haría inviable cualquier puesta en marcha inmediata.
Mientras tanto, los alumnos siguen desarrollando su actividad en un edificio con serios problemas de humedad, que provocan alergias tanto en estudiantes como en docentes, y con una calefacción deficiente que hace especialmente difícil la situación en los meses de invierno.
Marcos apunta además a otro efecto colateral del retraso: hay potenciales alumnos que estarían esperando a que el nuevo edificio abra sus puertas antes de matricularse, lo que estaría restando estudiantes al centro de forma artificial.
Desde la plataforma vecinal Zamora Decide, Manuel Fuentes comparte la preocupación y recuerda que este no es el primer anuncio institucional sobre la finalización de las obras. Ya en 2019, desde la Consejería de Educación se aseguró que los trabajos terminarían en 2023. En octubre de 2022, el presidente de la Junta prometió que el conservatorio funcionaría durante el curso 2024-2025. El último compromiso, lanzado hace apenas unos días por la vicepresidenta autonómica, sitúa la conclusión de las obras en 2026, pero Fuentes es tajante: «No nos lo creemos, porque es el quinto anuncio y cuatro no se han cumplido».
El dirigente también denuncia que el presupuesto del proyecto ha pasado de 10 a 16 millones de euros, y que aún falta ejecutar casi la mitad de la obra interior, además de los remates y el equipamiento.
La única ventana que quedaría abierta para un traslado a tiempo sería aprovechar las vacaciones de Navidad, pero tanto las familias como los representantes vecinales reconocen que el margen se estrecha por momentos y que, una vez superadas esas fechas, el curso quedaría prácticamente descartado para el nuevo centro.



