La capital alcarreña vivió el miércoles una de las concentraciones ciudadanas más multitudinarias de los últimos años. La Plaza Mayor y sus accesos quedaron completamente desbordados cuando más de diez mil personas respondieron al llamamiento institucional para mostrar su apoyo y solidaridad con Ceuta, coincidiendo con la celebración del Día de la ciudad autónoma.

El acto fue convocado por la Federación Española de Municipios y Provincias en toda España y en Guadalajara contó con la presencia de la alcaldesa, Ana Guarinos, quien tomó la palabra para leer el manifiesto institucional ante una plaza que no cabía un alma más.
Guarinos no dejó lugar a la ambigüedad. Ante miles de vecinos, representantes institucionales, colectivos sociales y ciudadanos con vínculos directos con Ceuta, afirmó que «Guadalajara está con Ceuta, España está con Ceuta» y fue más allá al asegurar que «la soberanía española sobre Ceuta no se cuestiona y la integridad territorial de España no se negocia». Esas palabras arrancaron uno de los aplausos más prolongados de la tarde.
La concentración arrancó con la interpretación del Himno de Ceuta y cerró con el de España, en un ambiente cargado de emoción que muchos asistentes describieron como histórico para la ciudad.
El consistorio también quiso rendir reconocimiento expreso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al personal sanitario y a los voluntarios que trabajan sobre el terreno para mantener la convivencia en la ciudad autónoma.
La jornada llegó, sin embargo, precedida de una semana de fuerte tensión política en el salón de plenos. Días antes, los grupos municipales del PP y VOX habían presentado una moción conjunta de urgencia para que el Ayuntamiento manifestara formalmente su apoyo a Ceuta. El debate generó un choque directo entre el equipo de gobierno y la oposición socialista. El portavoz del PSOE, Alberto Rojo, acusó a la alcaldesa de haber redactado un texto partidista orientado a «dividir entre suyos y ajenos» en lugar de transmitir una solidaridad genuina.
Pese a ese enfrentamiento previo, el llamamiento final logró algo que las palabras en el pleno no consiguieron: unir a miles de guadalajareños en la calle, en torno a un mensaje de unidad territorial que resonó con fuerza en el corazón de la Alcarria.
La imagen de una Plaza Mayor desbordada quedará como uno de los momentos más recordados de este agitado inicio de septiembre en la ciudad.
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