El pasado 22 de enero, Dorotea Arribas, conocida como Doro en Traspinedo, celebró su 100 cumpleaños rodeada de su familia. Este significativo evento reunió a más de cincuenta seres queridos en la residencia donde vive, reflejando la importancia de su figura en la comunidad local.
La celebración estuvo marcada por la calidez de los abrazos y los recuerdos compartidos. Doro disfrutó de un día especial, lleno de flores, globos y guirnaldas que alegraron el entorno. Esta centenaria ha mantenido una buena memoria y continúa con sus aficiones, como el ganchillo y la elaboración de mandalas, que comparte con sus familiares.
Uno de sus hijos comentó que es habitual que Doro recuerde compromisos o recados pendientes, lo que demuestra su lucidez a pesar de su edad. A lo largo de su vida, ha sido un ejemplo de esfuerzo y dedicación, incluyendo un matrimonio de 75 años con Afrodisio, su compañero de vida y con el que crió a tres hijos.
Aunque su negocio familiar de pan cerró recientemente, Doro ha dejado un legado en la comunidad que perdura a través de sus recuerdos y sus historias. Su infancia estuvo marcada por la necesidad de ayudar en el horno familiar, una experiencia que marcó su carácter trabajador y solidario.
Atrae la atención su deseo de participar en actividades cotidianas como juegos y manualidades. La residencia ha sido un lugar de socialización para Doro, quien continúa disfrutando de la compañía de otros residentes y participa en actividades como el bingo y diversas manualidades.
Doro es recordada con cariño no solo por sus hijos, sino también por sus siete nietos y seis bisnietos. Todos consideran que es un honor contar con una "superabuela" como ella, lo que se evidenció en el amor recibido durante su celebración.
La comunidad de Traspinedo sigue recolectando anécdotas y vivencias de esta mujer cuya vida ha estado llena de momentos significativos. Muchos esperan con ansias su 101 cumpleaños, augurando que la celebración será igualmente entrañable.
