La localidad zamorana de Santibáñez de Tera echó a andar sus fiestas patronales con una jornada de convivencia que congregó a cerca de doscientas personas junto a las orillas del río, en lo que se ha convertido ya en una de las tradiciones más queridas por sus habitantes.

La paella popular fue el plato fuerte de una tarde en la que vecinos de todas las edades se dieron cita para compartir mesa, conversación y buen ambiente en un entorno natural que pocos pueblos pueden presumir de tener tan a mano.
El acto sirvió como pistoletazo de salida oficial a cinco días de celebraciones que se extenderán a lo largo de la semana y que incluirán actividades para todos los públicos, desde los más pequeños hasta los mayores del municipio.
La imagen de cientos de sillas y mesas dispuestas a la vera del río, con el murmullo del agua de fondo y el sonido de las risas de los vecinos, dibujó una estampa que resume a la perfección el espíritu de estas fiestas: la unión de una comunidad que aprovecha estos días para reencontrarse y celebrar juntos lo que son.
No faltaron quienes regresaron al pueblo expresamente para no perderse el inicio de los festejos, una tendencia habitual en los municipios rurales durante el verano, cuando los emigrados vuelven a sus raíces y las calles recuperan la vida de otros tiempos.
Los organizadores destacaron la buena respuesta de participación, que consolidó este acto inaugural como uno de los momentos más esperados del calendario festivo local.
Santibáñez de Tera se prepara ahora para vivir una semana cargada de actos en la que la tradición, la música y la convivencia serán los grandes protagonistas, en una apuesta por mantener viva la identidad de un pueblo que, como tantos otros de la provincia de Zamora, sabe muy bien cómo celebrar sus raíces.



