El agua del grifo en Menorca: diez zonas de abastecimiento no aptas y más de 22.000 vecinos sin poder beber del grifo

Menorca se sitúa a la cabeza del archipiélago balear en incumplimientos de calidad del agua para consumo humano. El 26,1 por ciento de las analíticas realizadas en 2025 arrojaron resultados negativos, una cifra que deja muy atrás a la media del conjunto de las islas y que afecta directamente a 22.705 personas censadas en tres municipios.

El agua del grifo en Menorca: diez zonas de abastecimiento no aptas y más de 22.000 vecinos sin poder beber del grifo

Los datos forman parte de un informe anual sobre la calidad del agua en las Illes Balears, elaborado a partir de registros oficiales del Ministerio de Sanidad. El estudio analiza 992 analíticas correspondientes al año 2025 en 67 municipios del archipiélago, y fija el nivel de incumplimiento global en el 9,4 por ciento. Sin embargo, ese porcentaje esconde diferencias muy notables entre islas.

En el caso de Menorca, diez zonas de abastecimiento de Maó, Es Castell y Ciutadella distribuyeron agua no apta para el consumo durante el pasado año. Maó acumula siete de esas zonas, todas ellas con presencia de nitratos de forma casi ininterrumpida desde 2016. Una situación que no es nueva, pero que sigue sin resolverse.

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Ciutadella presenta un problema diferente, aunque igualmente preocupante. La contaminación allí es de naturaleza mixta, con cloruros y nitratos combinados, lo que responde al estado deteriorado del acuífero subterráneo del que depende el municipio. Ese acuífero está siendo explotado al 104 por ciento de su capacidad natural, una señal de alarma que los técnicos llevan tiempo advirtiendo.

Además de las zonas ya declaradas no aptas, otras tres se encuentran en situación de riesgo: la red del casco urbano de Ciutadella, que abastece a 3.878 habitantes, Son Parc, con 564 vecinos, y Sant Tomàs, con 236 residentes censados.

En el conjunto de Balears, el informe cifra en 98.452 el número de habitantes que recibieron agua no potable a lo largo de 2025. Mallorca registró el 9,2 por ciento de analíticas negativas, afectando a 70.357 personas, muy por debajo del porcentaje menorquín pese a tener una población mucho mayor.

La situación en Menorca evidencia que el problema del agua no es coyuntural ni reciente. La dependencia de acuíferos sobreexplotados, la falta de infraestructuras suficientes y la presión que ejerce el turismo sobre los recursos hídricos dibujan un escenario que exige respuestas concretas y urgentes por parte de las administraciones competentes. Mientras tanto, miles de vecinos siguen sin poder abrir el grifo con garantías.