La regeneración del histórico barrio santanderino de El Cabildo tropieza con un obstáculo inesperado. Los trabajos de demolición de tres inmuebles en estado de ruina en la calle San Pedro avanzan a paso lento porque los edificios contienen amianto, un material peligroso cuya retirada requiere permisos especiales y protocolos estrictos para evitar riesgos graves para la salud.

El Ayuntamiento de Santander valló la calle San Pedro hace dos semanas con la intención de actuar de forma inmediata. Sin embargo, la presencia de amianto ha obligado a detener parte de las actuaciones mientras el Consistorio espera las autorizaciones necesarias para proceder al desmantelamiento seguro de las zonas afectadas.
Los tres edificios implicados se encuentran en los números 6, 8 y 10 de la calle San Pedro. Los dos últimos han sido declarados en situación de ruina inminente, mientras que el número 6 cuenta con declaración de ruina económica y ya ha expirado el plazo dado a la propiedad para derribarlo. Los inmuebles presentan un deterioro visible: fachadas llenas de grafitis, redes para contener escombros, puertas tapiadas y parte de un tejado derrumbado.
Los técnicos han advertido además que, pese a parecer estructuras independientes, existe una alta probabilidad de que los tres edificios compartan esfuerzos estructurales. Derribar uno solo de ellos aumentaría el riesgo sobre los demás, por lo que la solución más segura es ejecutar un derribo conjunto. La empresa Palomera Obras y Proyectos es la encargada de los trabajos, bajo la coordinación del arquitecto técnico Javier Diego Montero. El corte total de la calle se prolongará hasta el 20 de septiembre.
Esta intervención se une a la ya completada en abril en los números 9 y 13 de la calle Alta, donde el Ayuntamiento y el Gobierno de Cantabria derribaron otros dos edificios. En ese solar, Gesvicán construirá cerca de cuarenta viviendas de alquiler social que gestionará el propio Consistorio. En cambio, para el solar de San Pedro no hay planes de construcción por el momento, lo que queda reservado para una segunda fase de regeneración.
El Ayuntamiento ha invertido hasta ahora en torno a 500.000 euros en la compra de viviendas en el barrio, aunque de momento no tiene previsto adquirir más inmuebles a corto plazo. Las negociaciones entre promotoras privadas y particulares continúan por su cuenta.
El Cabildo cambia de cara, aunque el amianto recuerda que rehabilitar un barrio con décadas de abandono no siempre es tan sencillo como parece.
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