El Ayuntamiento de Cáceres ha retirado en los últimos días una veintena de árboles de la calle Acuario, en el barrio del R-66, próxima a las instalaciones del centro asistencial Aspace. La actuación ha llamado la atención de varios vecinos amantes de la naturaleza, aunque el Consistorio ha explicado que la tala responde a criterios de seguridad y mejora del entorno.

Los ejemplares eliminados pertenecían a dos especies que habían crecido de forma silvestre e incontrolada: el ailanto y la melia. Ambas representaban un problema real tanto para las infraestructuras del barrio como para la seguridad de las personas que transitan a diario por la zona.
El ailanto es una planta invasora de crecimiento muy agresivo, capaz de dañar pavimentos y estructuras gracias a la fuerza de sus raíces. La melia, por su parte, produce unos pequeños frutos esféricos que contienen neurotoxinas potentes. Basta con ingerir entre seis y nueve de esas bolitas para sufrir una intoxicación grave, lo que convierte a esta especie en un peligro especialmente serio en zonas de paso como el carril bici que discurre por esa calle, donde niños y mascotas pueden entrar en contacto con ellos sin ser conscientes del riesgo.
Una vez concluida la retirada, el Ayuntamiento tiene previsto reponer el arbolado con especies más adecuadas. Se instalarán nuevos alcorques retranqueados y alejados del carril bici, lo que mejorará tanto la sombra para los peatones como la convivencia con esta infraestructura de movilidad sostenible.
La intervención se enmarca en la gestión de un patrimonio arbóreo municipal que suma 28.521 ejemplares repartidos entre vías públicas, parques y zonas verdes de la ciudad. La especie más abundante es el plátano de sombra, con 3.683 unidades. En avenidas como la de la Virgen de la Montaña, una decena de los 150 árboles existentes supera ya los cincuenta años de edad.
El cambio climático añade presión adicional a este patrimonio verde. El aumento de las temperaturas y las olas de calor prolongadas provocan un fenómeno conocido como caída de ramas en verano, que debilita la estructura interna de los árboles maduros sin que existan señales externas visibles. La empresa concesionaria de parques y jardines en Cáceres advierte de que esto obliga a revisar y adaptar continuamente los calendarios de mantenimiento para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
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