El campus de Vera mapea sus zonas de calor para combatir las altas temperaturas del futuro

Un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de València trabaja para que los espacios al aire libre del campus de Vera sean más frescos y habitables ante el avance del cambio climático. El estudio, desarrollado junto a una escuela de arquitectura francesa, busca rediseñar el entorno universitario para proteger a quienes lo transitan cada día.

El campus de Vera mapea sus zonas de calor para combatir las altas temperaturas del futuro

El proyecto lo lidera el Centro de Tecnologías Físicas de la UPV en colaboración con la École Nationale Supérieure d’Architecture de Nantes, y sus conclusiones podrían tener aplicación directa en otras ciudades, incluida la propia València.

Los investigadores han detectado diferencias de hasta 25 grados centígrados en la temperatura radiante entre las zonas más expuestas al sol y aquellas protegidas por árboles, pérgolas o la sombra de los edificios. Se trata de la temperatura que percibe el cuerpo humano por el calor que irradian los materiales y superficies del entorno, no la del termómetro convencional.

Los datos se recogieron durante dos recorridos por el campus, el 22 de junio y el 3 de julio de 2026, utilizando una estación meteorológica móvil desarrollada por el equipo francés. El aparato registraba información cada 40 centímetros: temperatura del aire, humedad, viento, radiación solar y calor emitido por suelos y fachadas.

Noticias de Valencia en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Con toda esa información se elaboraron cartografías térmicas que identifican con precisión los puntos más calientes y los más frescos del campus. Según los investigadores, esos patrones se repiten de forma estable en distintos días y horas, lo que los convierte en una base sólida para planificar mejoras.

Uno de los hallazgos más llamativos es el de un pasaje cubierto donde el índice de confort térmico se mantiene entre los 25 y los 29 grados durante toda la jornada, muy por debajo del resto del campus. El estudio demuestra así que la sombra construida, como pérgolas o porches, puede ser tan eficaz como la vegetación para reducir el estrés térmico.

La vicerrectora de Desarrollo Sostenible de los Campus, Débora Domingo, destaca que el objetivo es garantizar las mejores condiciones de tránsito y estancia en el campus ante el calentamiento climático.

Los equipos de ambas instituciones prevén aplicar próximamente esta misma metodología al estudio del confort térmico en el conjunto de la ciudad de València, lo que podría servir para orientar futuras decisiones urbanísticas en barrios y espacios públicos.