La convencional cocina de La Portuguesa, ubicada en el barrio de La Rubia, dice adiós a sus clientes tras más de 30 años de historias. Hortensia dos Santos, conocida como ‘Romy’, cierra el gastrobar no por falta de clientela, sino a raíz de un cambiante panorama en el sector de la hostería que ha dificultado la operatividad de los pequeños negocios. Ha expresado su preocupación sobre cómo la hostelería ha cambiado radicalmente, volviéndose inviable para quienes trabajan desde la humildad, lo que ha llevado a su decisión de cerrar.

Romy, quien ha estado en el sector durante tres décadas, ha explicado que la subida de alquileres y los costos laborales inasumibles son solo algunas de las razones que le han llevado a esta difícil elección. Además, ha señalado que la competencia ya no se centra en la calidad, sino en los precios bajos, lo que dificulta a los pequeños establecimientos destacar y sobrevivir.

La cocinera ha compartido su experiencia de vida, afirmando que ha sido testigo de un cambio social que se ha acentuado tras la pandemia. Critica que se valora más lo gratuito, sin considerar la dedicación de quienes realizan un trabajo con pasión y esfuerzo. Este cambio de sensibilidades ha afectado a muchos establecimientos como el suyo.

Dentro de su trayectoria, destaca que ha sido capaz de mantener su bar sin depender de franquicias ni modas. Tras anunciar su cierre, ha decidido no guardar en el olvido sus recetas. Romy ofrecerá su conocimiento a otros pequeños negocios familiares para ayudarles a seguir adelante. Pretende compartir más de un centenar de platos que ha creado, ofreciendo así su legado culinario.

Con la mirada fija hacia el futuro, Romy ha expresado su deseo de visitar y enseñar recetas claves a otros establecimientos. El objetivo de esta iniciativa es que las recetas, creadas a lo largo de su vida, encuentren un nuevo hogar donde puedan ser valoradas y mantengan la esencia de la cocina tradicional.

La cocinera también se ha mostrado crítica con la cultura del pincho gratuito, anclada en el barrio, señalando que hace difícil diferenciar entre calidad y cantidad. Aunque se va de La Portuguesa, sus fórmulas se quedan en la mente de aquellos que han disfrutado de su cocina.

A pesar de este cambio en su trayectoria, Romy se muestra agradecida por las experiencias vividas y las personas que la han apoyado. Este cierre no es un adiós definitivo. La cocinera seguirá en el mundo gastronómico, aunque en un nuevo formato que la conecta con otros emprendedores de la cocina.

En un entorno de cambios constantes en la hostelería local, se espera la respuesta de pequeños negocios ante la oferta de Romy. Esta nueva etapa podría abrir oportunidades para quienes buscan mantener la calidad y autenticidad en sus platos mientras enfrentan los desafíos del sector.

por redaccion