El Festival Internacional de Santander llena la Porticada con música, historia y 75 años de recuerdos

El Festival Internacional de Santander celebró este domingo su 75 aniversario con una jornada festiva que llenó de música las calles de la capital cántabra y devolvió la vida a la emblemática Plaza Porticada.

El Festival Internacional de Santander llena la Porticada con música, historia y 75 años de recuerdos

La celebración comenzó desde la Estación Marítima, donde tres autobuses turísticos se convirtieron en un escenario rodante inesperado. Desde sus cubiertas, jóvenes músicos de los conservatorios Jesús de Monasterio y Ataúlfo Argenta, de Santander, y del Conservatorio de Torrelavega interpretaron pasodobles como Paquito el Chocolatero, Y viva España y Viento del Norte ante el asombro de vecinos y turistas.

Los transeúntes, sorprendidos por el improvisado desfile sonoro, se detuvieron en las aceras para aplaudir y sacar sus teléfonos. Lo que parecía un recorrido turístico cualquiera se transformó en una auténtica fiesta popular que recorrió las principales arterias de la ciudad.

David Cubillas, director del Conservatorio de Torrelavega, no ocultó su entusiasmo. Para él, la iniciativa demuestra que el FIS apuesta por un formato más dinámico y, sobre todo, por poner en el centro a los verdaderos protagonistas del futuro musical de Cantabria.

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El punto álgido del pasacalles llegó cuando los jóvenes músicos bajaron de los vehículos y confluyeron en la Porticada interpretando el Himno a la Alegría, dirigidos por el compositor y director de orquesta Emilio Otero. El público presente respondió con una ovación cerrada.

Tras una solemne ejecución de la Novena de Beethoven, llegó el momento más esperado de la tarde: el estreno del documental 75 agostos, dirigido por Marta Solano tras dos años de trabajo. La película se proyectó en una pantalla instalada en el centro de la histórica plaza y ofreció un recorrido emotivo por la historia del Festival a través de sus protagonistas y testimonios.

El relato arrancó con la figura de Mercedes Sordo, antigua taquillera del certamen, y dedicó especial atención a José Manuel Riancho y Ataúlfo Argenta, dos nombres sin los cuales el FIS difícilmente habría llegado hasta hoy.

La velada se cerró con una cuenta atrás animada por el presentador Jesús Mazón y una tarta que el público sopló al unísono. Setenta y cinco velas apagadas en la Porticada para recordar que algunos festivales no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que mejoran con él.