El futuro del Casco Viejo de Vitoria se juega en la batalla por los pisos turísticos

El nuevo plan de rehabilitación del barrio más histórico de Vitoria lleva dos años en tramitación y su aprobación depende ahora de un frágil equilibrio político entre grupos con posturas muy distintas sobre cómo frenar el avance de los alojamientos turísticos.

El futuro del Casco Viejo de Vitoria se juega en la batalla por los pisos turísticos

La alcaldesa Maider Etxebarria se ha marcado como uno de los objetivos prioritarios de este último tramo de legislatura desatascar el Plan Especial de Rehabilitación Integral (PERI) del Casco Viejo, una hoja de ruta que viene a sustituir a la que lleva vigente más de dos décadas. En los próximos días, el equipo de gobierno PSE-PNV presentará el informe de alegaciones, un paso clave para saber si Urbanismo acepta alguna de las propuestas que hosteleros, comerciantes y operadoras telefónicas trasladaron en junio del año pasado.

El plan recoge medidas variadas: impide abrir nuevos pubs, facilita la instalación de ascensores, flexibiliza las obras en este entorno protegido y permite unir locales para crear comercios más grandes. Pero es la regulación de los pisos turísticos la que centra el debate político y la que podría condicionar cualquier acuerdo.

El Ayuntamiento propone limitar los apartamentos turísticos a la primera planta habitable, en línea con lo que ya marca el Plan General para el resto de la ciudad. Además, plantea una novedad llamativa: establecer un máximo de un hotel por manzana para evitar lo que el propio documento califica como riesgo de «hotelerización» del barrio medieval.

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Ahí es donde los grupos municipales chocan de frente. El PP, que presentó catorce alegaciones, pide eliminar esa restricción hotelera por manzanas y apuesta por dar más facilidades a la actividad económica. EH Bildu, en cambio, va en la dirección contraria y reclama fijar un porcentaje máximo de viviendas que puedan destinarse a uso turístico, advirtiendo de que la medida actual afectaría al 27% de los inmuebles del barrio y que el propio plan reconoce el riesgo de que el turismo desplace a los vecinos de toda la vida.

Elkarrekin Podemos, que ya facilitó la aprobación del Plan General, también tiene su propio posicionamiento en este asunto.

El equipo de gobierno necesita el apoyo de al menos uno de estos grupos para sacar adelante el PERI. Etxebarria se ha mostrado «francamente optimista» ante esa posibilidad, aunque el camino hacia el acuerdo pasa inevitablemente por ceder en alguno de estos puntos.

Vitoria aún no sufre la saturación turística de otras capitales vascas, pero sus vecinos ya se han movilizado y el debate sobre la vivienda en el corazón de la ciudad no hace más que crecer.