Le tendieron una pequeña trampa cargada de cariño. Le dijeron que el acto de presentación de las fiestas de Sant Climent de este año era para celebrar que su hijo cumplía veinticinco años montando a caballo. Él se lo creyó. Cuando llegó, descubrió que el homenajeado era él mismo.

Antonio Giménez Bagur, conocido en el pueblo como Toni de Binifaell, ha sido nombrado Santclimentero del Año 2026. Nació el 20 de noviembre de 1954 en el caserío de la Cova, en Alaior, y lleva toda una vida ligada a la tierra y al pueblo de Sant Climent.
El reconocimiento no premia cargos ni títulos. Premia una forma de ser. La de un hombre que ha estado disponible año tras año, siempre dispuesto a arrimar el hombro sin esperar nada a cambio y sin alardear de ello. «No he fallado nunca, siempre he dado», dice él cuando le preguntan por el galardón.
Su vínculo con el campo viene de muy atrás. Con nueve años ya trabajaba la tierra, y desde entonces no la ha abandonado. Se casó en 1977 y durante décadas ha estado ligado a distintas propiedades de la zona, siempre con buena relación con sus propietarios. Aunque ya ha alcanzado la edad de jubilación, sigue activo. «Yo no estoy retirado todavía, estoy en jubilación activa», explica, y deja claro que prefiere seguir mientras pueda y quiera.
La pasión por el campo la ha transmitido a su hijo, con quien cría el caballo y lo prepara cada año para que salga en condiciones a las fiestas. Es, según él, la forma de mantener viva una tradición que aprendió de pequeño y que ahora ve continuar en la siguiente generación, la misma que este año llega a los veinticinco años de jinete.
De su manera de entender el trabajo destaca una frase que repite con convicción: «Si uno hace el trabajo que le gusta, no se trabaja.» Para Toni, la tierra nunca ha sido una obligación, sino una forma de estar en el mundo.
En Sant Climent todo esto ya lo sabían. El nombramiento solo ha puesto nombre oficial a lo que el pueblo llevaba tiempo reconociendo en silencio: Toni de Binifaell es un hombre de palabra, de trabajo callado y de puertas siempre abiertas para quien lo necesite.
«Lo más particular de las fiestas de Sant Climent es su gente», resume él. Y este año, esa gente ha decidido que él es el mejor ejemplo de ello.
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