La situación sanitaria en el Hospital Universitario de Calahorra ha vuelto a encender las alarmas. El diputado autonómico socialista Miguel González de Legarra ha denunciado públicamente que el servicio de Neumología de este centro funciona con un único especialista cuando, para atender correctamente a la población de La Rioja Baja, serían necesarios cuatro. El resultado es demoledor: algunos pacientes llevan esperando hasta dos años para una consulta de seguimiento.

El problema no se limita a la Neumología. En Traumatología, dos de los nueve especialistas con los que contaba el servicio han abandonado sus puestos, un tercero se encuentra de baja y próximo a la jubilación, y otros dos trabajan con jornada reducida. El cuadro dibuja un hospital que, según los socialistas, está siendo vaciado poco a poco de recursos humanos y capacidad asistencial.
González de Legarra fue claro en su diagnóstico: el hospital necesita menos discursos y más médicos, menos propaganda y más inversión. También reclamó que el centro recupere su propia capacidad de gestión, sin depender de decisiones tomadas desde Logroño que, a su juicio, alejan la toma de decisiones de las necesidades reales del territorio.
El PSOE presentó una batería de propuestas en el Parlamento riojano que incluían recuperar profesionales y camas, cubrir vacantes mediante ofertas públicas de empleo, priorizar los recursos públicos antes de derivar pacientes a centros privados y elaborar un plan estratégico de recursos humanos. Todas fueron rechazadas por el Partido Popular.
El diputado también puso en cuestión la credibilidad de los anuncios económicos del Ejecutivo regional. El Gobierno riojano ha prometido 70 millones de euros adicionales para sanidad en los presupuestos de 2027, pero González de Legarra recuerda que en 2026 se aprobó una inversión de 2,86 millones para el Hospital de Calahorra y que, apenas unos meses después, se retiraron 1,32 millones mediante modificaciones presupuestarias.
Para los socialistas, la conclusión es evidente: mientras se hacen anuncios, la realidad que viven a diario los profesionales y los pacientes del hospital sigue empeorando. Los vecinos de La Rioja Baja, que durante décadas han confiado en este centro como su hospital de referencia, observan con creciente inquietud cómo los plazos de espera se alargan y los servicios se adelgazan.
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