Toledo se encuentra entre las provincias españolas más castigadas por la contaminación atmosférica generada por los numerosos incendios forestales de este verano. Las estaciones de medición de Illescas, Los Yébenes y la propia capital han registrado en las últimas semanas superaciones reiteradas de los límites legales de partículas y ozono, poniendo en riesgo la salud de miles de vecinos.

Las dos últimas olas de calor han disparado los niveles de partículas respirables (PM10) y partículas finas (PM2,5), así como el ozono troposférico, en varias comunidades autónomas. Toledo comparte el dudoso honor de encabezar la lista de zonas más afectadas junto a provincias como Ávila, Guadalajara, Madrid y Soria.
Los datos más preocupantes proceden de las estaciones situadas entre Ávila, Madrid y Toledo, donde desde el pasado domingo se están midiendo concentraciones de hasta 100 microgramos por metro cúbico de partículas PM10 y PM2,5. Esas cifras doblan el umbral diario de alerta fijado por la normativa vigente, lo que convierte el aire en una amenaza real para la población, especialmente para niños, mayores y personas con enfermedades respiratorias.
En las estaciones toledanas de Illescas, Los Yébenes y Toledo capital se han contabilizado además una docena de superaciones del umbral horario de información a la población por ozono, establecido en 180 microgramos por metro cúbico. Una cifra que los ecologistas califican de alarmante.
A ello se suma que los incendios están liberando grandes cantidades de hidrocarburos aromáticos policíclicos, sustancias cancerígenas que ni siquiera están siendo medidas actualmente por las redes de control. Una laguna de información que las organizaciones medioambientales denuncian con dureza.
La normativa obliga a las administraciones autonómicas a adoptar medidas excepcionales e inmediatas cuando se superan estos umbrales, e informar sobre la evolución de la contaminación, las zonas afectadas y la duración del episodio. Sin embargo, la Junta de Castilla-La Mancha carece todavía de un plan de acción a corto plazo para estos episodios, pese a que debería haberlo aprobado hace más de tres años.
Con una nueva ola de calor, la cuarta del verano, ya en marcha desde este miércoles, los niveles de contaminación podrían empeorar en los próximos días. Mientras tanto, los vecinos de Toledo y su provincia deben evitar el ejercicio físico al aire libre. Las administraciones, de momento, siguen sin dar respuestas a la altura de la emergencia.
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