Bastó con que saltara la noticia del incendio para que el teléfono dejara de sonar. Los establecimientos turísticos del entorno de Fermoselle, en el Parque Natural Arribes del Duero, han sufrido una oleada de cancelaciones que ha convertido el agosto más esperado del año en una temporada de ocupación cero. Y todo ello, dicen los empresarios del sector, por un fuego que ha afectado a una fracción mínima del territorio.

«El Parque Natural de los Arribes del Duero, incluyendo la parte portuguesa, suma más de 190.000 hectáreas. En Zamora se han quemado unas 11.000, apenas el cinco por ciento», explica Isabel Puente, propietaria de la Posada Rural Doña Urraca en Fermoselle. «Pones la tele y parece que se ha quemado todo, y eso nos está haciendo un daño enorme».
Desde la ventana de su establecimiento, con vistas despejadas al paisaje arribanzo sin rastro de ceniza, la hostelera resume la situación con una pregunta directa: «Si no hacemos dinero en agosto, ¿a ver cuándo?». Puente reclama además que las administraciones tengan en cuenta las pérdidas que no se ven: «Está muy bien ayudar a quienes han perdido bienes materiales, pero yo también tengo que seguir pagando a mis empleados».
Desde la Oficina de Turismo de Fermoselle confirman que el impacto real del fuego ha sido mucho más limitado de lo que sugieren las imágenes difundidas en los medios. Según Alberto Ramos, técnico de la oficina, únicamente el camino de Cordero, en los Arribes del Tormes, ha quedado inutilizable. El resto de miradores y sendas permanecen en perfecto estado.
«El cañón del Duero está intacto. Quien venga va a poder disfrutar de los grandes atractivos de la zona», señala Ramos. Añade que los visitantes que sí se han acercado se han llevado una grata sorpresa: esperaban encontrar un paisaje devastado y han descubierto que la mayor parte del territorio luce igual que siempre.
En la misma Plaza Mayor, Cristina y Sara Veloso, al frente del Antiguo Casino de Fermoselle, comparten el mismo diagnóstico. El fuego ha golpeado sobre todo la imagen del destino, no sus recursos naturales.
Los empresarios turísticos de los Arribes piden a los viajeros que no cancelen sus reservas y que se informen antes de tomar decisiones. El paraje zamorano, insisten, sigue en pie. Lo que está en riesgo ahora es el futuro de quienes apostaron por este territorio para vivir y trabajar en él.
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