El incendio de Tornavacas remite bajo la vigilancia de casi un centenar de efectivos y una quincena de aeronaves

El fuego declarado el pasado lunes en Tornavacas, municipio cacereño enclavado en el Valle del Jerte, continúa su evolución favorable gracias al intenso trabajo de los equipos de extinción desplegados sobre el terreno y en el aire.

El incendio de Tornavacas remite bajo la vigilancia de casi un centenar de efectivos y una quincena de aeronaves

El dispositivo activado para combatir las llamas suma un total de 85 efectivos y 15 medios aéreos, una cifra que refleja la magnitud del operativo puesto en marcha para frenar el avance del fuego en esta zona de especial valor natural.

Sobre el terreno trabajan cuatro unidades de bomberos forestales terrestres y seis helitransportadas, además de dos agentes del Medio Natural y tres técnicos de extinción especializados. La coordinación entre todos ellos ha sido clave para mantener controlada la situación.

Desde el aire, la batalla contra el incendio se libra con diez helicópteros y cinco aviones, que no han dado tregua a las llamas desde que se declaró el siniestro. La intervención aérea ha resultado fundamental en un territorio montañoso donde el acceso por tierra presenta serias dificultades.

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En el operativo participan medios del Plan de lucha contra incendios forestales de Extremadura, conocido como Infoex, junto a unidades dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica. Cruz Roja también ha sumado su colaboración en las labores de apoyo sobre el terreno.

Las autoridades siguen con atención la evolución de las condiciones meteorológicas en la zona, dado que el viento y las altas temperaturas propias de estas fechas pueden complicar los trabajos en cualquier momento. Por ello, el dispositivo se mantiene en alerta máxima pese a las buenas noticias de las últimas horas.

Tornavacas, situado en la comarca cacereña de La Vera, es un municipio rodeado de monte y vegetación que lo hace especialmente vulnerable ante los incendios forestales durante los meses de verano y el inicio del otoño.

Los vecinos de la zona siguen la situación con preocupación, aunque los últimos datos apuntan a que la amenaza está siendo contenida de manera progresiva gracias al esfuerzo conjunto de todos los equipos implicados.