El Real Mallorca afronta una nueva cita en Son Moix con la ilusión de seguir sumando puntos ante su afición. Los barralets, que la semana pasada firmaron un empate sin goles en el difícil campo del Eldense, reciben ahora a otro recién ascendido que llega a Palma con el cartel de equipo invicto: el CE Sabadell.

El conjunto bermellón lleva una racha positiva en el estadio palmesano que quiere mantener intacta. Jugar en casa es siempre un aliciente para los de la isla, y la afición espera ver a un equipo que dé un paso adelante respecto al partido disputado en tierras valencianas, donde el cero a cero dejó sensaciones agridulces pese a sumar un punto.
El Sabadell, sin embargo, no será un rival fácil. Los catalanes han comenzado la temporada de manera notable tras su regreso a la categoría, y llegan a Mallorca sin haber probado todavía la derrota. Eso les convierte en un adversario incómodo, acostumbrado a competir con orden y a aprovechar cualquier descuido del rival.
El duelo promete ser disputado y equilibrado. Dos equipos con el ánimo alto, uno con el apoyo de su gente y el otro con la confianza que da no haber cedido ningún encuentro todavía. El factor campo puede ser determinante en una tarde en la que el Mallorca necesita demostrar que su casa sigue siendo un fortín.
Los aficionados palmesanos tienen una cita ineludible en Son Moix. Ver a los suyos frente a un rival de estas características, en un partido que puede tener mucho valor en la tabla, es motivo más que suficiente para llenar las gradas y empujar al equipo desde el primer minuto.
El fútbol local vive un momento interesante, y cada jornada suma tensión y emoción a una competición que, partido a partido, va definiendo quiénes serán los protagonistas de la temporada. El Mallorca tiene la oportunidad de dar otro argumento a favor en su propio estadio.



