El mercado del Conde Luna arranca su renovación con solo dos nuevos comerciantes y siete veteranos que no se rinden

La exigencia de cinco años de experiencia en mercados de abastos ha frenado en seco las expectativas de transformar el Conde Luna en un espacio comercial renovado y dinámico. La primera subasta convocada por el Ayuntamiento de León para cubrir los 18 módulos disponibles en la plaza cubierta ha cosechado apenas dos ofertas nuevas, a las que se suman los siete puestos históricos que siguen apostando por su sitio.

El mercado del Conde Luna arranca su renovación con solo dos nuevos comerciantes y siete veteranos que no se rinden

Los comerciantes de toda la vida ya lo veían venir. Sabían que ese requisito de experiencia previa actuaría como un filtro demasiado estrecho para quien quisiera probar suerte en el mercado por primera vez. Y así ha sido. Lo que para los posibles nuevos emprendedores supuso una barrera, para los veteranos fue, paradójicamente, un salvavidas: ninguno de ellos tendrá problemas para renovar su presencia en la plaza, aunque reconocen que llevan años trabajando en situación de precariedad.

Las dos nuevas propuestas presentadas apuntan, según se comenta entre los vendedores, a la zona de cafetería, la única para la que no se exigía experiencia previa en el sector. De confirmarse, el mercado contaría por fin con un punto de encuentro donde tomarse un café sin salir del recinto, algo que los propios comerciantes celebran con cierto humor: al menos ese trámite cotidiano podrán resolverlo cerca de sus puestos.

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Por otro lado, la isla C del mercado quedará reservada a la Diputación de León para la promoción de productos locales, en el marco del acuerdo alcanzado en torno al marketplace de Mercaleón, lo que añade un componente institucional a la nueva etapa del Conde Luna.

El proceso, además, no ha estado exento de tropiezos administrativos. La apertura de plicas, prevista inicialmente para el 20 de agosto, se retrasó primero al 25 por la ausencia del interventor, y finalmente hasta el 2 de septiembre. Los comerciantes, que recibieron prisa para entregar su documentación antes del día 17 de agosto, no ocultan su malestar ante una gestión que consideran contradictoria.

Ahora la mirada se pone en una segunda convocatoria con condiciones más flexibles. Los vendedores tienen claro qué necesita el mercado para volver a latir: una cafetería, un despacho de pan y una oferta variada que atraiga a los vecinos de nuevo a la plaza cubierta. La ilusión sigue ahí, aunque el camino para revitalizar el Conde Luna se antoja más largo de lo esperado.