Torrelobatón, una pequeña localidad vallisoletana, se ha convertido en el epicentro de uno de los proyectos de inversión más ambiciosos de la región. Un centro de datos de 1.600 millones de euros y 24 hectáreas de extensión tiene nombre propio: Rafael Antonio González-Vallinas, fundador del Grupo Vapat y uno de los cien hombres más ricos de España.

González-Vallinas, nacido en León en 1947 y con 79 años recién cumplidos, es un empresario que huye de los focos. No hay fotos suyas circulando por internet, no da entrevistas ni aparece en congresos. Sin embargo, su fortuna habla por él: según el último ránking de grandes patrimonios del país, acumula 810 millones de euros en patrimonio neto, cifra que casi ha triplicado desde 2021, cuando rondaba los 300 millones.
El vínculo entre este empresario y Torrelobatón no es casual ni reciente. El monte de San Lorenzo, junto al que se levantaría el futuro complejo tecnológico, es precisamente el lugar donde el Grupo Vapat echó sus primeras raíces a principios de los años 90. En esa finca familiar se instalaron los primeros parques eólicos de gran altura de toda España, marcando el inicio de una trayectoria empresarial ligada desde el principio a Castilla y León.
Hoy, ese grupo ha desplegado once parques eólicos en la comunidad con más de 540 megavatios de potencia instalada. Si se suman los activos en Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura, la cifra escala hasta los 900 megavatios, con proyectos renovables en desarrollo que apuntan a 2.500 megavatios adicionales antes de 2031.
La dimensión del proyecto en Torrelobatón encaja con esa envergadura empresarial. El complejo generaría 140 empleos directos y consumiría unos 2.000 gigavatios anuales de electricidad, lo que ha encendido las alarmas entre vecinos y organizaciones ecologistas de la zona.
El nombre de la empresa refleja la historia personal de su fundador. Vapat es la suma de Vallinas, su apellido, y Pato, el apellido de su esposa María. Un detalle íntimo en una trayectoria discreta que, sin embargo, ha ido construyendo silenciosamente uno de los grupos energéticos más sólidos del país.
Aunque González-Vallinas reside actualmente en Madrid, su legado empresarial sigue anclado en la meseta castellana. Torrelobatón podría ser, si el proyecto sale adelante, el siguiente gran capítulo de esa historia.
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