El Plan General de Ordenación Urbana de Santander sigue sin avanzar. El Ayuntamiento ha confirmado que no hay novedades sobre el proceso de licitación, atascado desde hace casi dos meses tras el recurso presentado por la empresa Omicron-Amepro.

Todo comenzó en junio, cuando el Consistorio propuso adjudicar la redacción del nuevo planeamiento urbano a la empresa madrileña Ezquiaga. Diez días después, la licitación quedó suspendida. La compañía descartada del proceso recurrió la decisión ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (Tacrc), que aceptó las medidas cautelares solicitadas y paralizó el procedimiento hasta que se resuelva el expediente.
La razón por la que Omicron-Amepro fue excluida del proceso no es menor: la mesa de contratación detectó una falta de justificación de solvencia en dos de los técnicos de su equipo. La empresa no lo aceptó y echó mano de la Ley de Contratos del Sector Público para frenar la adjudicación.
El tribunal consideró que seguir adelante podría causar perjuicios si finalmente el recurso prosperaba, por lo que ordenó la suspensión cautelar. Desde entonces, silencio.
El Ayuntamiento ya ha contactado con el Tacrc para interesarse por el estado del expediente, pero la respuesta ha sido que no hay novedades sobre un contrato valorado en 2,4 millones de euros. El equipo de gobierno del PP, que cuando se conoció el recurso aseguró confiar en retomar el proceso «lo antes posible», no ha podido concretar ningún movimiento hasta la fecha.
Este nuevo parón pone en riesgo el calendario marcado por el Consistorio. La intención era que Santander contara con un Plan General aprobado antes de que terminara 2029, un documento que la ciudad necesita con urgencia: el que está actualmente en vigor data de 1997.
Ezquiaga, la empresa que podría hacerse con el contrato si el recurso no prospera, tiene experiencia contrastada en grandes municipios españoles. Ha redactado planes generales en ciudades como Burgos, Segovia, Logroño, Córdoba o Guadalajara. En Cantabria, ya trabajó en el planeamiento de Santa Cruz de Bezana.
Por su parte, Omicron-Amepro, también con sede en Madrid, tiene entre sus referencias el PGOU de Colindres y clientes como el Real Madrid, Repsol, Adif o el Canal de Isabel II.
Mientras el tribunal no resuelva, Santander seguirá esperando para definir cómo quiere crecer en los próximos años.



