El Parlamento de Cantabria modifica la ley costera para levantar un macropolígono industrial en Solía mientras los vecinos toman la calle

El Parlamento cántabro debate este lunes la modificación del Plan de Ordenación del Litoral para permitir que el futuro polígono industrial de Solía alcance los 620.000 metros cuadrados. PP y PRC suman mayoría suficiente para sacarlo adelante, pero la oposición vecinal ya ha tomado forma en la calle.

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El proyecto, que lleva el nombre del empresario Federico Cobo, uno de sus principales impulsores, nace de una necesidad real: los polígonos industriales de Morero y Guarnizo están prácticamente completos y no tienen capacidad para acoger nuevas empresas. El Ejecutivo de María José Buruaga quiere resolver ese problema con una gran área industrial en un enclave bien conectado, entre los municipios de El Astillero, Guarnizo y Villaescusa.

Con la normativa actual ya sería posible construir el polígono, pero con unas dimensiones menores. Para llegar a las 60 hectáreas previstas, el Gobierno necesita redibujar la línea de protección del litoral del POL. El consejero de Industria, Eduardo Arasti, argumentó en junio que ese trazado tiene un recorrido «irregular que no tiene ningún sentido» y propone una lectura más literal de la norma, que fija esa línea a 200 metros del límite interior de la ría de Solía. El cambio permitiría ganar hasta 90.000 metros cuadrados adicionales, además de sacar del perímetro del polígono las zonas de espacios libres para situarlas en el área de protección litoral.

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La propuesta llega al Parlamento de la mano del PRC, que se adelantó al PP con una proposición de ley propia. Los regionalistas defendían que una modificación de este calado merecía un debate específico y no incluirse de forma discreta dentro de la Ley de Vivienda, donde el Gobierno ya lo había colado. Con PP y PRC sumando mayoría, la toma en consideración parece garantizada.

Sin embargo, el respaldo institucional no silencia la protesta ciudadana. Vecinos de los tres municipios afectados y colectivos como Son Gigantes han convocado una marcha senderista este domingo por la zona como muestra de rechazo. Su queja no es contra la industria en abstracto, sino contra el lugar elegido. El área alberga ganadería extensiva, actividad equina con historia desde principios del siglo XX en la finca Juenga, anfibios, reptiles, mamíferos y zonas de reproducción de rapaces migratorias como el alcotán. Del conjunto histórico de esa finca, el plan solo respetaría la Casa-Palacio y la avenida de plátanos, que quedarían rodeadas de naves industriales.

Los vecinos aseguran que existen alternativas viables y piden que se exploren antes de sacrificar un entorno que consideran único en la región.