El pequeño pueblo de Margarita se rebela contra la quinta gasolinera en menos de 200 metros

La Junta Administrativa de Margarita, un concejo de apenas una treintena de vecinos situado junto al polígono de Júndiz en Vitoria-Gasteiz, ha presentado alegaciones formales contra la instalación de una nueva gasolinera en su entorno inmediato. El proyecto ha recibido el visto bueno de la sociedad pública municipal Gilsa, pero los residentes advierten de que el acceso al pueblo ya está al límite de su capacidad.

El pequeño pueblo de Margarita se rebela contra la quinta gasolinera en menos de 200 metros

El concejo denuncia que la nueva instalación se ubicaría en el único vial de entrada y salida del pueblo, una zona donde ya conviven cuatro gasolineras en menos de doscientos metros. Los vecinos exigen que la Declaración de Impacto Ambiental no analice este proyecto de forma aislada, sino que lo evalúe en conjunto con las infraestructuras ya existentes en el área.

«Conllevará más camiones, más embotellamientos y más presión sobre una zona que ya no da más de sí», señala la Junta Administrativa en un comunicado en el que instan al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz a no conceder la licencia correspondiente.

El malestar no se limita a la nueva gasolinera. Los residentes de Margarita llevan tiempo denunciando lo que consideran un abandono institucional. Aseguran haber realizado más de cien llamadas a la Policía Local para alertar de camiones mal estacionados en los accesos al pueblo, a pesar de que la señalización prohíbe expresamente ese uso.

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La situación, según relatan, incluye camioneros que cocinan con hornillos de gas junto a sus vehículos y una acumulación constante de basura, botellas y restos orgánicos en los alrededores del concejo. «Son acciones totalmente prohibidas, fruto de una negligencia que no empatiza con quienes vivimos aquí», apuntan desde la Junta Administrativa.

Los vecinos recuerdan además que el Ayuntamiento adquirió compromisos concretos en el pasado, como prohibir el aparcamiento de camiones en la zona y mantener limpia el área, compromisos que, a su juicio, no se están cumpliendo.

Ante esta situación, la Junta Administrativa exige al Consistorio tres medidas concretas: que deniegue la licencia para la quinta gasolinera alegando riesgo de salubridad e inseguridad, que haga cumplir la prohibición de estacionamiento de vehículos pesados y que limpie los alrededores del pueblo de forma urgente.

Margarita, pese a su reducido tamaño, se ha convertido en un ejemplo de cómo el crecimiento industrial y logístico de las periferias urbanas puede comprometer la calidad de vida de las poblaciones más pequeñas.