El municipio valenciano de Paiporta abrirá este verano un espacio único en su polideportivo para proteger a sus vecinos de las olas de calor, con elementos naturales, zonas de juego y áreas de descanso pensadas desde y para la comunidad.

El Ayuntamiento de Paiporta ha puesto en marcha el proyecto Refugio Estival, una iniciativa que transformará cerca de 1.000 metros cuadrados del polideportivo municipal en un espacio de confort climático durante los meses de agosto y septiembre. El proyecto, desarrollado junto a la organización internacional Placemaking Europe, busca ofrecer una respuesta directa a las altas temperaturas que cada verano golpean el municipio.
El espacio contará con elementos de agua, zonas de sombra, vegetación, áreas de descanso y rincones de juego. La configuración definitiva se irá definiendo a lo largo de julio, combinando criterios técnicos con las aportaciones recogidas entre los propios vecinos y vecinas de Paiporta.
El contexto no es menor. Tras los devastadores efectos de la DANA que sacudió la localidad, y ante la ausencia temporal de la piscina municipal, este refugio climático llega como una respuesta urgente y necesaria para los meses más duros del año.
El alcalde, Vicent Ciscar, ha subrayado que la iniciativa representa «una nueva forma de entender la reconstrucción de Paiporta», que va más allá de la simple recuperación de infraestructuras para apostar por espacios más habitables y preparados para los desafíos del futuro.
La vicealcaldesa y concejala de Reconstrucción, Marian Val, ha destacado que los refugios climáticos sitúan «los cuidados y el bienestar de las personas en el centro». Val ha señalado que el proyecto es fruto de meses de trabajo conjunto con Placemaking Europe, bajo una metodología basada en escuchar a la ciudadanía y transformar los espacios públicos según sus necesidades reales.
Lo que diferencia este proyecto de otras iniciativas similares es precisamente su origen participativo. El refugio no ha sido diseñado desde un despacho, sino construido con la implicación directa del vecindario, lo que le otorga un carácter comunitario que va mucho más allá del simple alivio térmico.
Paiporta aspira así a convertirse en referente de adaptación climática urbana, demostrando que la reconstrucción tras una catástrofe también puede ser una oportunidad para repensar cómo se viven y se comparten los espacios públicos.
