Cuéllar arrancó este domingo su ciclo taurino con el primero de sus encierros de la temporada, una mañana de emociones que, sin embargo, dejó también el sabor amargo de varios heridos en el recorrido.

Un mozo resultó herido por asta de toro en uno de los tramos del recorrido urbano, mientras que otras varias personas tuvieron que ser atendidas por contusiones de diversa consideración. El caso más grave fue el de un caballista que tuvo que ser trasladado al Hospital General de Segovia para recibir atención médica.
A las ocho de la mañana, un numeroso público ya se agolpaba en la puerta de los corrales del Cega dispuesto a disfrutar de la primera suelta del ganado de la ganadería de Saltillo. La salida se retrasó unos segundos más de lo habitual debido a la presencia de personas en la propia puerta, tal y como señaló el alcalde de la villa, Carlos Fraile.
El traslado por el pinar transcurrió con un toro en cabeza, acompañado de dos mansos, seguido del resto de la manada. Uno de los astados cruzó el paso de Las Máquinas en solitario y se detuvo en la rastrojera tras atravesar la carretera de Cantalejo, donde fue reagrupado con el resto de las reses minutos después.
El trayecto por la zona de campo se desarrolló de forma tranquila y ordenada, al paso y sin incidentes destacables. Sin embargo, en el tramo urbano los toros de Saltillo mostraron su fuerza y carácter, adelantándose en algún momento a los mansos y provocando que la manada se disgregara algo. Esa circunstancia, peligrosa para quienes corrían, permitió al mismo tiempo que los mozos más experimentados realizaran carreras vistosas y de calidad.
El balance final de la jornada quedó marcado por el herido por asta y los varios atendidos en enfermería, un recordatorio de que el encierro de Cuéllar, uno de los más antiguos de España, mantiene intacta su esencia y también sus riesgos.
Quedan por delante más jornadas de encierros en estas fiestas cuellaran as, y la afición ya espera con expectación lo que puedan deparar las próximas sueltas.



