Los socialistas abulenses han cargado con dureza contra el regidor popular, al que señalan de actuar como correa de transmisión del partido nacional en lugar de defender los intereses reales de los vecinos de Ávila.

El grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Ávila ha vuelto a la carga contra el alcalde, José Luis Rivas Vivas, a quien acusa de supeditar su gestión local a las órdenes que llegan desde la dirección nacional del Partido Popular, encabezada por Alberto Núñez Feijóo.
Según los socialistas, el primer edil abulense estaría actuando más como delegado del aparato nacional popular que como un alcalde comprometido con los problemas cotidianos de los ciudadanos de Ávila. Una acusación que los populares han rechazado desde el primer momento.
Los portavoces del PSOE han aprovechado el último pleno municipal para insistir en esta línea crítica, argumentando que determinadas decisiones adoptadas en el consistorio responden a una estrategia política marcada desde fuera de la ciudad, sin tener en cuenta las necesidades específicas del municipio.
Esta no es la primera vez que la oposición lanza este tipo de reproches al equipo de gobierno. La tensión entre ambos grupos municipales ha sido una constante durante los últimos meses, con cruces de declaraciones en los que cada bando acusa al otro de anteponer el interés partidista al bien común.
Desde el PP, fuentes municipales han rechazado las afirmaciones socialistas, tachándolas de maniobra política sin fundamento real, y han defendido que la gestión del alcalde se orienta en todo momento a mejorar la vida de los abulenses.
El PSOE, sin embargo, insiste en que la sintonía entre el consistorio abulense y la sede nacional del PP va más allá de lo ideológico, y afecta de forma directa a decisiones que deberían tomarse pensando exclusivamente en Ávila y en sus vecinos.
El debate político local en Ávila sigue así marcado por el enfrentamiento entre los dos principales partidos, con una oposición que no da tregua y un equipo de gobierno que defiende su autonomía de criterio frente a las críticas. La ciudadanía, de momento, observa un pulso que no da señales de remitir.



