El puente de San Telmo estrenará sus toldos en octubre, con el verano ya pasado y la lluvia llamando a la puerta

Los sevillanos tendrán que esperar hasta octubre para ver los toldos del puente de San Telmo completamente instalados, cuando el calor aplastante del verano ya habrá quedado atrás. Una obra que nació con la promesa de dar sombra a los peatones en los meses más duros del año llegará, paradójicamente, justo cuando el otoño empiece a imponer su temperatura.

El puente de San Telmo estrenará sus toldos en octubre, con el verano ya pasado y la lluvia llamando a la puerta

Esa es la nueva fecha comprometida entre la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla y la empresa adjudicataria, Heliopol, para dar por concluida la instalación de las velas en una de las dos aceras del puente. El contrato, que supera ligeramente el millón de euros con impuestos incluidos, ha sufrido varios meses de retraso debido a problemas técnicos imprevistos durante los trabajos.

El principal escollo que encontraron los operarios fue la dificultad para fijar los anclajes sobre la infraestructura. Al ponerse manos a la obra, descubrieron además que las medidas del puente no son simétricas, lo que obligó a fabricar estructuras a medida y complicó el proceso considerablemente. Como consecuencia, este año solo quedará cubierta la acera más cercana a la calle Juan Sebastián Elcano, quedando pendiente la acera del lado de la calle Betis para una fase posterior.

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Ante estos contratiempos, el gobierno de José Luis Sanz ha encargado una consulta jurídica para valorar qué responsabilidades podrían exigirse a Heliopol por el incumplimiento de los plazos iniciales.

A pesar del retraso, hay una decisión que sí convence a todos: los toldos se quedarán puestos todo el año. Siguiendo el modelo del puente del Cachorro, donde las lonas permanecen tanto en verano como en invierno, la intención del Ayuntamiento es no desmontar las velas en ninguna época del año. Así se evita repetir cada temporada una instalación que ha resultado ser especialmente compleja, y se aprovecha al máximo la inversión realizada.

Con esto, el puente de San Telmo se convertirá en el primero sobre el Guadalquivir al que se le añaden toldos tras su construcción, cumpliendo una promesa que distintos gobiernos municipales habían anunciado sin llegar a materializar nunca.

La experiencia de San Telmo, pese a sus tropiezos, no frena los planes del Ayuntamiento. El próximo verano se prevé extender los toldos al puente de Los Remedios, otro de los pasos más expuestos al sol durante la primavera y el estío sevillano.