El Puerto de Santander da un paso de gigante en su capacidad logística con la entrada en funcionamiento de la segunda fase de su silo de vehículos, una imponente estructura que ya acumula más de 9.300 plazas de estacionamiento y que se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles del horizonte de la bahía.

La puesta en marcha de esta segunda etapa fue anunciada este miércoles por César Díaz, presidente de la Autoridad Portuaria, quien calificó el hito de «importantísimo» y destacó el gran esfuerzo inversor que ha supuesto para la infraestructura. En total, el aparcamiento en altura cuenta ya con más de 200.000 metros cuadrados de superficie y 9.328 plazas operativas.
Pero el proyecto no se detiene aquí. La Autoridad Portuaria tiene previsto culminar una tercera y última fase antes del próximo verano, lo que elevará la superficie total a 322.000 metros cuadrados y permitirá alcanzar las 14.600 plazas de estacionamiento. Una cifra que convierte a esta instalación en una de las más destacadas de su tipo en el sur de Europa.
El coste total de las tres fases rondará los 70 millones de euros, una inversión orientada a aumentar la capacidad operativa del puerto y a concentrar el tráfico de automóviles en un espacio estratégico, situado junto a los muelles y al apartadero ferroviario. Esta ubicación resulta clave en la apuesta de la dársena santanderina por la sincromodalidad, es decir, la integración del transporte marítimo con el ferroviario.
La terminal de vehículos cuenta con cuatro vías de tren capaces de operar composiciones de hasta 580 metros de longitud, y los muelles Raos 8 y Raos 9 ofrecen un kilómetro de línea de atraque para buques roro y car-carriers, con capacidad para recibir hasta cuatro grandes embarcaciones al mismo tiempo.
En cuanto a la construcción, la obra destaca por el uso de elementos prefabricados ligeros y reutilizables, una solución que ha permitido reducir plazos, costes de cimentación y riesgos laborales, además de facilitar el reciclaje de los materiales al final de su vida útil.
El tráfico de vehículos es considerado estratégico para el Puerto de Santander, tanto por su alto valor añadido como por su impacto directo en la economía y el empleo de la región. De hecho, el pasado agosto la instalación renovó la certificación de calidad Anfac-Puertos del Estado, un sello de excelencia logística en el que Santander lleva posicionado desde 2004, cuando fue el primer puerto español en obtenerlo.
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