La electrificación de la línea ferroviaria entre Salamanca y la frontera portuguesa está siendo víctima de una oleada imparable de robos de cobre que amenaza con dejar sin servicio durante años una infraestructura en la que el Estado ha invertido decenas de millones de euros.

Bandas organizadas llevan meses saqueando los cables de la catenaria instalada a lo largo del trayecto entre Salamanca y Fuentes de Oñoro. Los tramos desmantelados ya suman cerca de 30 kilómetros de material sustraído, y las incursiones no cesan. Aunque Adif ha denunciado cinco robos en los últimos meses, fuentes cercanas a la obra elevan la cifra real a entre 25 y 30 asaltos, tres de ellos registrados solo durante el mes de agosto.
El método es sencillo y devastador. Los ladrones acceden a la vía a través de los numerosos pasos a nivel y caminos rurales que jalonan los más de 100 kilómetros de trazado. Una vez dentro, cortan los cables con radiales desde el suelo, separan el cobre del acero y se lo llevan. El valor del material en el mercado negro lo convierte en un botín muy apetecible.
La situación se puede comprobar a pocos kilómetros de la capital. Entre Barbadillo y Aldehuela de la Bóveda, la catenaria aparece desmantelada en al menos tres puntos. Los carteles de aviso de alta tensión instalados para disuadir a los ladrones no surten efecto, entre otras razones porque la línea todavía no tiene corriente eléctrica, lo que elimina el principal riesgo para los asaltantes.
La vigilancia existe pero resulta insuficiente. Cubrir con medios convencionales toda la extensión de la línea es prácticamente imposible. Como medida paliativa se han instalado rastrillos con púas metálicas en los postes para dificultar el escalado, aunque los ladrones han adaptado su técnica y operan directamente desde el nivel del suelo.
🍢Vota tu pincho favorito de la Feria de Día34 casetas · Top 10 en directo · pincho de feria a 3,50 €En marchaEl impacto sobre los plazos de la obra es severo. La infraestructura, que acumula casi una década de trabajos y sucesivos retrasos, tenía como último horizonte la puesta en servicio en noviembre de 2026. Ese plazo ya se da por incumplido, y los más pessimistas no descartan que la línea no quede operativa antes del verano de 2027.
La gran inversión ferroviaria del Estado en Salamanca en los últimos años corre el riesgo de convertirse en el mayor escaparate del robo de cobre en España, sin que por el momento ninguna medida haya logrado poner freno al expolio.
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