La Semana Santa de Sevilla esconde entre sus emociones un dato que pocos fieles y aficionados conocen: no todas las cofradías caminan al mismo ritmo, y las diferencias entre unas y otras pueden ser de horas o incluso de casi tres veces en velocidad.

Un exhaustivo análisis de los datos oficiales de la Semana Santa de 2026, publicado por el Boletín de las Cofradías, ha permitido calcular por primera vez con rigor la velocidad media de las cruces de guía y los pasos de cada hermandad a lo largo de sus recorridos, divididos en tres tramos: la ida a la Campana, la carrera oficial y el regreso a los templos.
El resultado más llamativo es el de la Macarena, que tardó cerca de cinco horas en completar su entrada durante la Madrugada, mientras que la Esperanza de Triana, Bendición y Esperanza, lo hizo en menos de un cuarto de hora. Una diferencia que resume la enorme variedad de casuísticas que conviven en la Semana Santa sevillana.
En cuanto a velocidades, la cofradía más rápida de todas fue el Cerro del Águila, con 887 metros por hora, seguida por el Sol, San Pablo y Santa Genoveva. En el extremo contrario, las Aguas fue la hermandad más lenta, con apenas 360 metros por hora, casi tres veces menos que el Cerro. Le siguen en lentitud Bellavista, la Corona y el Divino Perdón.
El estudio toma como base los horarios oficiales publicados por el Consejo de Cofradías, que recogen los tiempos de salida, paso por la Campana, inicio y fin de la carrera oficial y entrada en cada sede canónica. A esos tiempos se suman los itinerarios reales de 2026, que en algunos casos variaron por las obras en la plaza de la Encarnación, el incendio en la calle Pajaritos y el de la calle Cuna.
El análisis incluye también por primera vez a las hermandades del Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión, lo que ofrece una visión más completa de toda la semana.
Los autores del estudio advierten que los resultados son exclusivos de 2026 y que en años distintos los datos pueden cambiar por múltiples factores: el número de nazarenos, las paradas, el estado del pavimento o las circunstancias imprevistas.
Un trabajo que, más allá de los números, recuerda que detrás de cada paso y cada costalero hay una forma única de vivir y de caminar la fe en las calles de Sevilla.



