El sector del taxi en Vitoria al borde de la ruptura mientras el Ayuntamiento insiste en el diálogo

El conflicto entre el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y una parte del sector del taxi amenaza con agravarse en las próximas semanas. La concejala Etxebarria ha salido a defender públicamente la vía del consenso, pero en la calle la tensión no baja: hay recursos judiciales en marcha, dimisiones en las juntas del sector y una amenaza real de paros que pone en jaque la movilidad nocturna de la ciudad.

El sector del taxi en Vitoria al borde de la ruptura mientras el Ayuntamiento insiste en el diálogo

El detonante más reciente es la vuelta de las guardias nocturnas, una medida que una parte de los taxistas rechaza de frente y que ha reabierto heridas que parecían cicatrizadas. Quienes se oponen aseguran que la medida les perjudica económicamente y que no se ha negociado de forma suficiente. Desde el consistorio, sin embargo, se insiste en que el proceso ha sido dialogado y en que existe un acuerdo mayoritario con el sector.

El problema es que ese supuesto consenso no lo comparte todo el mundo. Las dimisiones registradas en organismos representativos del taxi apuntan a una fractura interna que complica cualquier salida negociada. Algunos profesionales han decidido dar el paso de acudir a los tribunales para paralizar las nuevas condiciones, lo que añade incertidumbre jurídica al conflicto.

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La amenaza de paros es quizás el elemento que más preocupa a los vecinos. Si los taxistas cumplen su advertencia, los gasteizarras podrían encontrarse sin servicio en las horas nocturnas, precisamente cuando más se necesita una alternativa de transporte segura.

Etxebarria ha pedido calma y ha reiterado su disposición al diálogo, pero la pelota está ahora en el tejado del sector. La pregunta que flota en el ambiente es si aún hay margen para reconducir la situación o si el distanciamiento entre las partes ha llegado a un punto de difícil retorno.

Vitoria lleva años trabajando en la modernización y regulación del transporte urbano, y el taxi ha sido siempre un actor clave en ese modelo. Que el conflicto se enquiste no beneficia a nadie: ni a los profesionales, ni al Ayuntamiento, ni a los ciudadanos que cada noche dependen de este servicio para moverse por la ciudad con seguridad.

Las próximas semanas serán decisivas para saber si el diálogo que defiende el consistorio es real o si, por el contrario, el sector acaba materializando los paros anunciados.