El Teatro Zorrilla de Valladolid iniciará una nueva etapa con una variada programación después de la adjudicación de la gestión a la empresa Klemark. Este cambio promete abarcar más de cien propuestas en un periodo de dos años, incluyendo teatro, música y danza. La nueva dirección busca ofrecer una agenda diversa con el apoyo a nuevos creadores y un marcado enfoque en dar cabida a artistas locales e internacionales. La programación debe comenzar en febrero, tras un retraso en su implementación debido a trámites administrativos. La Diputación de Valladolid dio prioridad a este cambio, seleccionando a Klemark entre varias ofertas, para impulsar una oferta más dinámica.

Aunque la nueva gestión tenía que empezar el 1 de enero, el teatro aún no ha presentado su agenda renovada. La disponibilidad de asientos y la logística para el inicio de esta nueva programación son detalles que aún se están cerrando. Klemark se compromete a ofrecer descuentos del 10% en una parte de su programación para jóvenes y mayores de 65 años, lo que podría hacer la oferta más accesible. En la propuesta se plantean actividades como ciclos de jazz, flamenco y propuestas de teatro experimental, así como colaboraciones con compañías locales.
La programación incluye un total de 32 espectáculos de teatro clásicos y contemporáneos, así como diversas audiciones musicales y danzas. Sin embargo, a pesar de esta diversidad, se han recibido críticas por la falta de un enfoque suficiente en la recuperación del patrimonio cultural de la provincia. Klemark ha planteado también diversas actividades culturales, contando con un gran número de propuestas dirigidas a la tercera edad, lo que ha suscitado debate entre los diferentes grupos de interés.
Ante la pendiente implementación de la nueva oferta cultural, el teatro se prepara para recibir propuestas artísticas que alineen con su misión renovada. Esto incluye formación para colegios y otras iniciativas educativas que vinculen a los jóvenes con el mundo de las artes escénicas. Sin embargo, se aclaró que algunas actividades, como shows culinarios, no serán adecuadas para el espacio. La reprogramación del Teatro Zorrilla presenta un reto importante, y mientras la organización ajusta los detalles, el telón sigue bajado, esperando su inminente elevación.
