El yeso de las obras de la Diputación mancha la Calle Amargura y agota la paciencia de los vecinos de la Ciudad Monumental

Los residentes de la parte antigua de Cáceres han vuelto a alzar la voz. Esta vez, el motivo es un reguero de yeso que los trabajadores que realizan labores de rehabilitación en las fachadas del edificio de la Diputación Provincial dejaron el pasado viernes a su paso por la calle Amargura, en pleno corazón de la almendra histórica.

El yeso de las obras de la Diputación mancha la Calle Amargura y agota la paciencia de los vecinos de la Ciudad Monumental

El material, procedente de una hormigonera, quedó extendido a lo largo de toda la estrecha vía. Según relataron los propios vecinos, el yeso no solo impregnó el pavimento, sino que también se adhirió a algunas de las fachadas de este emblemático rincón del casco antiguo.

Un residente que presenció el estado en el que quedó la calle no dudó en calificarlo como «una enorme dejadez y falta de respeto hacia la Ciudad Monumental». Una queja que refleja el hartazgo acumulado tras varios meses de incidencias en esta zona.

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La asociación vecinal del entorno histórico ya ha trasladado la situación al Consorcio Ciudad Histórica, que tiene constancia de lo ocurrido.

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No es la primera vez que esta calle protagoniza las quejas de quienes viven en ella. El pasado 2 de mayo, un camión de reparto de fruta se quedó encajonado entre los andamios instalados en la fachada lateral del Palacio Provincial, lo que desencadenó un incendio que sacudió el barrio en pleno besamanos de la Virgen de la Montaña.

Aquel accidente obligó a cerrar temporalmente la concatedral de Santa María y el Palacio de Carvajal, que necesitó varios días de ventilación para recuperarse del humo. El vehículo siniestrado permaneció en la vía pública durante dos días hasta que fue retirado el 4 de junio con la intervención de una empresa de grúas y la Policía Local.

Tras ese episodio, los vecinos pidieron al Ayuntamiento que restringiera el acceso rodado a la calle. El Consistorio atendió la petición y hace escasos días instaló una nueva señal de tráfico que prohíbe la circulación por la vía a todo vehículo que no sea residente.

Sin embargo, los problemas no han cesado. Los vecinos insisten en que la protección de la Ciudad Monumental no puede depender únicamente de las señales de tráfico, y exigen mayor control y responsabilidad a quienes trabajan en ella.