Enero de 2026 será recordado en Segovia por ser el mes más lluvioso del siglo. Durante este tiempo, la capital acumuló casi 100 litros de agua por metro cuadrado, un fenómeno que no ocurría desde 1997. Este dato se convierte en un tema de conversación recurrente entre los vecinos, quienes han experimentado un comienzo de año inusual e incómodo.

La frecuencia de las precipitaciones ha sido notable, con lluvia en aproximadamente dos de cada tres días del mes. Esto afecta directamente a las actividades diarias de los segovianos, que han tenido que llevar paraguas y chubasqueros de manera habitual. Además, la persistencia de estas lluvias ha llevado a un acumulado de 13 días consecutivos de precipitaciones, que se extendieron desde el 21 de enero hasta el 2 de febrero.
Más de la mitad de la lluvia del mes se registró en los últimos once días, contribuyendo así a establecer un nuevo récord. Durante este periodo, se alcanzaron picos diarios significativos, como los del 16 y 17 de enero, donde se midieron hasta 19 litros por metro cuadrado. Estos episodios intensos han generado un ambiente más húmedo en la ciudad, cambiando la rutina habitual de sus habitantes.
Desde el punto de vista histórico, los datos de enero de 2026 destacan en comparación con años anteriores. En la última década, ha habido solo unos pocos años que tuvieron precipitaciones notables, pero ninguno se acerca al volumen acumulado de este año. La diferencia se vuelve aún más evidente al compararlo con años secos como el de 2000, donde apenas se registraron 3 litros por metro cuadrado.
Las temperaturas también han sido variables. Se han alternado días más cálidos, que alcanzaron hasta 13,6 grados, con días muy fríos que bajaron a menos 6,3 grados. Estas oscilaciones son típicas del invierno segoviano, pero se sienten más intensamente con la constante lluvia.
Sin embargo, este panorama meteorológico no parece que vaya a mejorar de inmediato. Los primeros días de febrero también han registrado lluvia, con más de 17 litros caídos. La Agencia Estatal de Meteorología ha continuado advirtiendo sobre las posibles tormentas, lo que implica que los vecinos deberán seguir con sus paraguas a mano.
A medida que avanza febrero, el pronóstico indica que la lluvia y las nevadas podrían seguir afectando a la capital. Los recuerdos de un enero húmedo se verán reflejados en las conversaciones vecinales mientras esperan una estabilización del clima en el futuro próximo.
