La iglesia de San Nicolás de Bari en Gomeznarro, perteneciente a Medina del Campo, enfrenta un grave deterioro. Se han detectado grietas profundas que comprometen la estructura del edificio. Estas grietas, identificadas por la Asociación por el Patrimonio de Valladolid, son tan profundas que permiten introducir un dedo, lo que ha generado alertas entre los vecinos y las autoridades locales.

El portavoz de la asociación, Miguel Ángel García Velasco, confirmó que la situación del interior del templo es aún más alarmante que la del exterior. Este deterioro se atribuye a problemas de humedad, lo que incrementa el riesgo de colapso. A pesar de las advertencias, la iglesia sigue abierta y funcionando, lo que ha suscitado mayor inquietud entre los usuarios y los habitantes de la localidad.
Las advertencias sobre el estado de la iglesia surgieron tras una denuncia anónima, que incluía fotografías del deterioro. Esta información fue enviada a la asociación mediante sus redes sociales. Al corroborar la veracidad de la denuncia, la asociación decidió dar visibilidad al problema a través de las mismas plataformas, lo que ha generado preocupación generalizada entre los ciudadanos.
La Asociación por el Patrimonio de Valladolid ha enviado un escrito formal al Arzobispado de Valladolid, que es el propietario del templo, así como a la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León. En este escrito se manifiestan las preocupaciones sobre el estado del edificio y se solicita información sobre posibles acciones a tomar. Hasta el momento, no han recibido respuesta del arzobispado, lo que suscita dudas entre los responsables de la asociación.
La situación del templo no es reciente. De acuerdo con la información de la asociación, problemas de deterioro han sido identificados desde hace aproximadamente un año. Los testimonios indican que ya se habían emitido alertas previas, sin recibir atención adecuada por parte de los responsables. Según la legislación vigente, es el propietario, en este caso el arzobispado, quien debe asumir las responsabilidades de conservación.
Sin embargo, la realidad muestra que el mantenimiento del patrimonio eclesiástico se delega frecuentemente a las administraciones públicas. Esto se debe a la vinculación de estos edificios con las comunidades locales, donde las administraciones suelen colaborar en la financiación de las reparaciones necesarias. Esta dinámica es problemática y ha sido señalada por la asociación en varias ocasiones.
El problema estructural de la iglesia también refleja un tema más amplio: la despoblación que afecta a muchos pueblos. Menos habitantes implican menos recursos humanos para cuidar y vigilar el patrimonio local. Esto ha llevado a una falta de mecanismos adecuados para alertar sobre problemas en los edificios históricos. Mientras el Ayuntamiento de Medina del Campo no ha emitido ningún pronunciamiento sobre el asunto, el futuro de la iglesia sigue en el aire, y las inquietudes de los vecinos persisten.
