Vecinos y colectivos ecologistas y sociales se reunieron esta semana en Fresno de la Carballeda para debatir las consecuencias que podría traer la llegada de un gran proyecto fotovoltaico al municipio zamorano. La alarma se encendió meses atrás, cuando comenzaron a circular anuncios de compra de terrenos en la zona.

La Asociación Vecinal y Cultural del municipio organizó una charla informativa en la que participaron representantes de Zamora en Pie, Coordinadora Rural Zamora y Ecologistas Zamora. Juntos analizaron el impacto que este tipo de instalaciones puede provocar sobre el paisaje, el patrimonio, el tejido social y el futuro de los pueblos que las acogen.
Chema Mezquita, de Coordinadora Rural Zamora, lanzó uno de los mensajes más directos de la tarde: grandes extensiones de suelo rural transformadas para producir energía que se vende a otros territorios, mientras los municipios afectados siguen perdiendo población y servicios. Su propuesta alternativa apunta a las comunidades energéticas, iniciativas de menor escala que permitirían a los propios vecinos beneficiarse de la producción local de energía.
«Con este tipo de proyectos no se para la despoblación», advirtió Mezquita, poniendo el dedo en una de las contradicciones que más preocupan a los colectivos presentes.
Julio Fernández, de Ecologistas Zamora, fue igualmente contundente. Calificó de «social y medioambientalmente inadmisible» un modelo que, a su juicio, deteriora los valores que todavía sostienen a muchos municipios rurales. Para Fernández, el paisaje no es solo un elemento estético: es un recurso económico, turístico y patrimonial construido durante generaciones. «Quieren los recursos y que la gente se vaya», afirmó.
También reclamó una mayor implicación de los ayuntamientos, recordando que las administraciones locales tienen capacidad real para frenar este tipo de actuaciones si así lo deciden.
En esa misma línea se expresó Didia Liedo, de Zamora en Pie, quien subrayó que los municipios pueden adaptar sus planes urbanísticos para proteger espacios y valores patrimoniales frente a proyectos de gran dimensión. El urbanismo, señaló, es una herramienta de defensa al alcance de cualquier ayuntamiento que quiera utilizarla.
Lo ocurrido en Fresno de la Carballeda no es un caso aislado. La provincia de Zamora lleva años siendo escenario de este debate, con decenas de proyectos energéticos en tramitación que generan dudas similares en otros municipios. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: quién decide el futuro del territorio rural y a quién beneficia realmente la energía que en él se produce.
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