Jorge Corral Acero, un profesional vallisoletano de 33 años, ha revolucionado el campo de la cardiología mediante la inteligencia artificial. En sus proyectos, busca anticipar y mejorar la atención a enfermedades cardíacas, un área que ha cobrado una gran relevancia en la salud pública actual.

Corral se formó en la Universidad de Valladolid, donde comenzó a cultivar su interés por la ingeniería y la investigación. Después de una serie de estudios en prestigiosas instituciones como el Imperial College de Londres y la Harvard Medical School, logró un doctorado en Oxford. Su experiencia lo ha llevado a liderar importantes investigaciones en este ámbito.
La historia de Jorge es notable. A los 18 años, no tenía claro su futuro, pero su trayectoria dio un giro decisivo cuando su padre enfermó. Esto lo llevó a elegir Ingeniería Industrial, una opción que inicialmente parecía aleatoria pero que luego resultó fundamental en su vida. Su cercanía al Hospital Clínico de Valladolid le permitió conectar con el campo médico.
Durante su formación, Corral se dio cuenta del potencial que tenía la tecnología para transformar el tratamiento cardiovascular. Su primera gran experiencia en el extranjero fue en la Universidad de Berkeley, donde trabajó en neuroingeniería. Esta etapa le ayudó a ver cómo la ingeniería podía abordar problemáticas relacionadas con la salud y el bienestar humano.
En Harvard, se especializó en machine learning aplicado a la imagen médica, cuyo enfoque consiste en mejorar la precisión diagnóstica. Ha presentado su trabajo en diversas conferencias internacionales y ha sido reconocido en el Parlamento británico, donde recibió una medalla por su aportación en el campo de la ingeniería.
Hoy en día, Jorge Corral es director de IA en Apolo AI, donde desarrolla plataformas que pueden transformar ecocardiogramas en modelos tridimensionales. Su visión es que la medicina preventiva y personalizada sea accesible para todos. Tiene claro que la simplificación de procesos puede marcar la diferencia en la atención a los pacientes.
El futuro de la inteligencia artificial en la medicina es incierto, pero Corral ha mostrado que el camino es posible. Con proyectos en marcha, su impulso para devolver a la sociedad lo que ha recibido podría cambiar la forma en que se aborda la cardiología. Y mientras continúa su labor, los vallisoletanos seguirán pendientes de sus innovaciones y contribuciones al sector.
En próximos meses, se espera que Jorge Corral presente nuevas iniciativas que podrían abrir aún más oportunidades en la intersección de la tecnología y la salud. Esta evolución será observada de cerca por amigos, colegas y la comunidad médica en Valladolid.
