La asociación cultural Alborada Musical de Cantalejo, en Segovia, enfrenta una situación crítica que podría llevar al cierre de su escuela de música y banda. Desde hace meses, la directiva ha buscado nuevo personal para continuar con sus actividades, pero los esfuerzos no han dado resultados positivos. La música ha sido un pilar en la vida cultural de este pueblo durante 25 años y su posible desaparición preocupa a los vecinos, quienes han expresado su apoyo a través de las redes sociales.

El reto principal radica en la falta de miembros dispuestos a asumir la junta directiva. La actual dirección, compuesta solo por tres personas, ha sostenido la asociación en solitario durante mucho tiempo. Noelia Sacristán, actual secretaria, señala que desde su entrada en la junta, hace cuatro años, no ha habido nuevas incorporaciones. Esto ha intensificado la carga de trabajo, que incluye la gestión de actividades, atención a los profesores y coordinación con familias.

La asociación actualmente cuenta con seis profesores y dos autónomos, la mayoría provenientes de Segovia. Si la situación no se resuelve, estos puestos de trabajo también se verán afectados. La creación de la banda comenzó hace veinticinco años para que los niños del pueblo tuvieran acceso a la enseñanza musical sin tener que desplazarse. Desde entonces, la banda ha realizado numerosas actuaciones y ha sido reconocida a nivel provincial.

La ausencia de jóvenes interesados en continuar con la música ha contribuido a la merma de alumnos, que actualmente son menos de ochenta. La pandemia afectó mucho, pero también se han presentado otras complicaciones, como la migración de jóvenes a otras ciudades en busca de estudios superiores. Algunos eventos, como el concierto de Navidad, han logrado reunir a una buena parte de la comunidad, pero la continuidad de la banda está en juego.

El Ayuntamiento ha mostrado apoyo a la asociación, cediendo instalaciones y promoviendo su participación en eventos locales. Sin embargo, el mensaje de la directiva es claro: el pueblo necesita valorar su propia cultura y participar activamente en la sostenibilidad de la Alborada Musical. Las subvenciones también ayudan, pero la falta de nuevos comprometidos es el principal obstáculo.

El tiempo apremia, ya que el 31 de enero se ha fijado como el último día para que nuevas personas se ofrezcan como parte de la junta. Si se logra un cambio, se prevé que la nueva gestión pueda recibir un periodo de adaptación para afrontar el curso 2026-2027. La respuesta a este llamado ha sido variada; algunos vecinos han manifestado su disposición a ayudar, pero el compromiso constante sigue siendo la clave para evitar el cierre.

La escuela de música y la banda de Alborada han tenido un impacto significativo en la comunidad, formando amistades y contribuyendo a la vida cultural del pueblo. Sin embargo, la falta de liderazgo puede dejar a Cantalejo sin esta tradición. La acción colectiva de los vecinos es esencial para que esta historia, que ha marcado la identidad del pueblo durante años, continúe. A medida que se acerca la fecha límite, la comunidad deberá responder a esta llamada a la acción, ya que el futuro de la música en Cantalejo está en juego.

por redaccion