Los vecinos de la isla urbana de Delicias, en el número 11 de la calle Hermanitas de la Cruz, están a la espera de los detalles sobre un nuevo proyecto de construcción. La promotora Esteban Sacristán ha anunciado que levantará un bloque de cinco alturas en la zona, lo que ha generado preocupación entre los residentes de casas construidas en 1950. Estas viviendas, de carácter molinero, han sido objeto de litigios desde que se propuso el proyecto.

La constructora asegura que el acceso a los patios de las actuales viviendas se mantendrá en las mismas condiciones. Sin embargo, los vecinos temen que la entrada común se vea reducida tras la edificación del nuevo inmueble. La promotora ha defendido la legalidad del proyecto, afirmando que las dimensiones de acceso seguirán siendo las mismas y que contendrán un pasadizo común.

El Plan General de Ordenación Urbana establece restricciones sobre la construcción en la parcela donde se proyecta el edificio. De acuerdo con la normativa, la parte trasera de la construcción no permitirá levantar más alturas que las actuales, salvaguardando así las casas de los residentes. La promotora ha destacado que ya ha recibido el visto bueno municipal para seguir adelante con el proyecto.

Pese a las garantías ofrecidas, el mal estado del patio actual ha suscitado críticas. El terreno se encuentra lleno de socavones y sin acondicionar. La constructora ha manifestado su intención de acondicionar la parte del patio que le corresponde, pero sugiere que cualquier mejora sobre el resto del área debe ser motivo de acuerdo entre ambas partes.

Un elemento destacado es que los residentes de las casas molineras, en total quince personas, mantendrán un acceso adecuado tanto para peatones como para vehículos. Sin embargo, aún no se ha alcanzado un acuerdo definitivo sobre cómo quedará el uso del patio y las posibles reparaciones que se realizarán. La situación es delicada, dado el conflicto histórico entre propietarios y la necesidad de cumplir con la normativa vigente.

El futuro inmediato incluye una junta de compensación. Esta junta se creará para facilitar el diálogo entre los vecinos y la constructora. De hecho, se espera que se tomen decisiones sobre la integración de los diversos intereses en la zona, con una próxima reunión pendiente. La existencia de este espacio común será fundamental para resolver los conflictos abiertos que afectan a los residentes.

El estudio G33, encargado de diseñar el nuevo edificio, ha incluido en su planificación diez plazas de aparcamiento dentro del proyecto. Estas plazas estarán disponibles a través de un acceso común, que se compartirá con las cinco viviendas molineras. La urbanización de la zona y la adecuación de los accesos son temas centrales para los residentes que miran con atención el avance de las obras.

por redaccion